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Roger de Lauria: el nombre que lucirá la F-112

Actualizado: may 24

Hace poco hablábamos del almirante Bonifaz, primero de (lo que después sería) España en ostentar ese título y artífice de la conquista de Sevilla a las órdenes de Fernando III el Santo. Lo hacíamos porque la Armada ha decidido nombrar a la futura F-111 en su honor.


Las F-110 son la futura clase de fragatas de la Armada española que sustituirán a la clase Santa María y que tendrán un importante papel antisubmarino, como vimos en la revista Ejércitos.


defensa.com

Al igual que en las fragatas F-100 (Álvaro de Bazán, Almirante Juan de Borbón, Blas de Lezo, Méndez Núñez y Cristóbal Colón), la Armada ha elegido nombres de marinos ilustres para sus futuros barcos. En este caso, las leyendas navales elegidas han sido Bonifaz, Roger de Lauria, Menéndez de Avilés, Luis de Córdova y Barceló.


Algunos nombres sonarán y otros no tanto, así que vamos a intentar arrojar algo de luz sobre la figura de Roger de Lauria ya que, como es de suponer, fue una leyenda en su tiempo.


Primeros años

El joven Roger nació en la localidad siciliana de la que toma el sobrenombre en 1250. Su madre era dama de Constanza de Sicilia y, cuando el niño tenía doce años, siguió a su señora hasta Aragón, donde esta debía contraer matrimonio con el infante Pedro, a la postre Pedro III el Grande. Así, el joven de origen italiano se formó en la corte aragonesa, donde sería armado caballero.

En 1283, el reino de Sicilia se había incorporado a la corona aragonesa por los derechos dinásticos de la reina Constanza. Pero el rey Carlos I de Nápoles pretendía anexionarse esos territorios y Roger de Lauria fue nombrado almirante —¡con 33 años!— para enfrentarse a las fuerzas napolitanas. El aragonés adoptivo derrotó en Malta a la flota napolitana, ganando para sí esta isla, junto con la de Gozo, y permitiéndole saquear Nápoles y conquistar las cercanas islas de Capri e Ischia. En la batalla de Malta resultó herido en combate con el almirante enemigo, pero este salió bastante peor parado (en trozos).


Al año siguiente, Roger de Lauria reunió una flota en Messina y volvió a derrotar a los napolitanos, esta vez liderados por el hijo del rey, el duque de Anjou y futuro Carlos II, al que hizo prisionero.


Pero los napolitanos no eran los únicos enemigos de Aragón. El Papa, preocupado por la expansión aragonesa en Italia, había excomulgado a Pedro III y declarado una cruzada contra él. Francia y Mallorca también estaban por la labor de «hacerle la cama» al de Aragón y, en 1285, se lanzaron contra él por mar y tierra. Roger de Lauria acudió en auxilio de su señor, derrotando a la flota francesa en la costa de Gerona y al ejército en el Coll de Panissars. Es en estas fechas cuando se tiene conocimiento por primera vez de la tristemente famosa crueldad de Roger de Lauria, quien se dice que mandó arrojar al mar a varios centenares de presos y, a otros, les sacó los ojos antes de devolverlos al campamento enemigo.


Vasallo de tres hermanos

Pedro III legó Aragón a su hijo Alfonso y Sicilia a Jaime. El papado y Nápoles volvieron a poner sus ojos en el reino siciliano, pero Alfonso de Aragón mandó a su almirante a auxiliar a su hermano y Roger de Lauria volvió a derrotar a los napolitanos.


Alfonso III murió sin descendencia y dejó Aragón a Jaime, con la condición de que Sicilia pasase a manos de Federico, el hermano pequeño de ambos. Jaime (I de Sicilia y II de Aragón) quiso mantener todos los territorios bajo su bota y nombró a su hermano Federico lugarteniente de Sicilia. Roger de Lauria quedó a sus órdenes.


Escudo de armas de Roger de Lauria (dibujoheraldico.blogspot.com)

Sin embargo, por vicisitudes de la política internacional (sí, por entonces ya tenían de eso), Jaime II se vio obligado a ceder Sicilia a Nápoles a cambio de que el Papa le levantara la excomunión (bueno, y de que le dieran Cerdeña y Córcega). Pero los sicilianos, a los que nadie les había preguntado, dijeron que «nanái de la China». Nombraron a Federico rey y se prepararon para defender sus tierras.


Jaime II, obligado por el tratado firmado con los Estados Pontificios, se aprestó a enfrentarse a su hermano Federico. Roger de Luria, inicialmente, combatió del lado de Sicilia pero, mediado el conflicto, se pasó al bando aragonés, infligiendo varias derrotas a sus compatriotas (Orlando y Pozza).


Al final de la guerra (se acordó que Federico reinaría hasta su muerte, cuando Sicilia pasaría a la corona de Nápoles) Roger de Lauria se retiró a sus posesiones aragonesas (las de Sicilia, lógicamente, se las habían confiscado) donde murió.


El barco esquivo

La Armada tuvo un destructor llamado Roger de Lauria (D-42) que fue dado de baja en 1982. Posteriormente, se tuvo pensado bautizar «Roger de Lauria» a una fragata clase Álvaro de Bazán —curiosamente, también la segunda de la serie— pero finalmente se decantó por homenajear al padre del rey Juan Carlos. También sonó el nombre para la quinta F-100 (finalmente Cristóbal Colón) y para la sexta, que nunca se materializó.


Con la elección de este nombre, junto al de Bonifaz para la F-111, se homenajea a los primeros almirantes de Castilla y Aragón, reinos que, con la unión dinástica de las dos ramas de los Trastámara en las figuras de los Reyes Católicos, forjaron el embrión de lo que hoy es España.



¿Qué te parece? ¿Un nombre apropiado para nuestra futura fragata? ¿Se te ocurren otros marinos ilustres que debamos homenajear?


¡Un saludo, dotación!



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