• Fede Supervielle

Estudio: los mejores submarinos convencionales del mundo

Actualizado: jun 12

En el mundo hiperconectado y fugaz que nos ha tocado vivir están de moda las listas y las comparativas. Nos encanta ordenar las cosas, otorgarles un valor numérico y así poder decir cuál es el mejor robot aspirador de 2020 o la tele de 65 pulgadas con la mejor relación calidad precio.


Eso no es lo que pretendo con este artículo. Creo firmemente que las comparativas aisladas de sistemas militares, con la complejidad que han alcanzado hoy en día, son ociosas. Los sistemas de sistemas que componen las armas modernas son tan variados y su verdadera aplicación práctica, a menudo, tan difícil de medir, que se me antoja imposible escalafonarlos en una lista.


Representación de una red de obtención de inteligencia (The drive)

Pero, a pesar de todo lo anterior, creo que puede ser una forma interesante de echar un vistazo a unos ingenios muy curiosos y que están avanzando a pasos agigantados en los últimos años. Y que dan a sus países unas capacidades que no se pueden tener de ninguna otra manera. Así que vamos a ver una lista de los mejores submarinos convencionales del mundo, pero la lista no está en orden. Es una enumeración, no una clasificación. Para que no haya ninguna duda, aparecerán en el orden cronológico en el que el primero de la clase ha estado operativo. Puede que me haya dejado a alguno fuera o que penséis que alguno sobra. Si es así, os voy a dejar mis datos de contacto. ¡Lo mejor que podemos sacar de aquí es un buen debate!


Una nota. He intentado ser todo lo exhaustivo que he podido, comprobando la información en varias fuentes (e intentando evitar las fuentes que beben unas de otras). Aun así, es perfectamente posible que haya algún error o que falte información que está disponible en fuentes abiertas. De ser el caso, lo primero mis disculpas. Y, lo segundo, agradecería cualquier información en fsupervielle.escritor@outlook.es.



La importancia de los submarinos es capital. En un conflicto abierto, son uno de los sistemas más difíciles de detectar —y, por tanto, de eliminar— para el enemigo. Esto los hace plataformas ideales para realizar un primer ataque, para obtener información del enemigo o para atacar allí donde no se lo espera. Quizás incluso en su mismísimo centro de gravedad.


En ese sentido, hay bastante consenso respecto a que los portaaviones son los dominadores de los mares (y lo seguirán siendo, como nos explicó Will Pulido en la revista Ejércitos). Su capacidad de proyectar poder y dominar grandes zonas es innegable. Y, claro, los países que los tienen se dedican a protegerlos de la mejor manera posible.


Los grandes portaaviones son —y serán— los señores de los mares

Bien, pues a pesar de eso, el 26 de octubre de 2006, un submarino chino hizo superficie ¡a cinco millas! de un portaaviones norteamericano, el USS Kitty Hawk. El submarino de la clase Song se coló entre las defensas del portaaviones (que aparentemente incluían varios barcos de escolta, helicópteros antisubmarinos y, al menos, un submarino propio) hasta llegar a una distancia desde la que podría perfectamente haber torpedeado al coloso portaaeronaves.


A pesar de las defensas que hemos mencionado, probablemente los americanos no tenían implantadas medidas de guerra antisubmarina pero esa es, precisamente, una de las cuestiones más importantes. Una de las particularidades de los submarinos es que prácticamente siempre te puedes ver amenazados por ellos. Y para cuando sepas que está ahí, quizás ya sea demasiado tarde.


Podéis leer más sobre este incidente y sobre otro de 2015 (y para esas fechas EE.UU. ya se tomaba en serio a China) en el que un submarino chino siguió al USS Ronald Reagan cerca de Japón aquí.


Pero no son los únicos casos. Y, quizás, estos que os voy a contar ahora son más importantes, porque tuvieron lugar en ejercicios. Parece contradictorio, ¿verdad? Pero es que, al estar participando en ejercicios con (contra) submarinos, las unidades participantes estaban implementando todas sus medidas de lucha antisubmarina y, si en esa situación los submarinos también se les colaron, la deducción lógica es que podrán hacerlo con cierta facilidad.


En 2015, el submarino francés Saphir (en este caso hablamos de un submarino de propulsión nuclear, pero nos vale para ilustrar el argumento) participó en un ejercicio en el que su objetivo, ayudado por aviones de patrulla marítima, era hundir al USS Theodore Roosevelt, que iba escoltado por el crucero USS Normandy, los destructores USS Winston S. Churchill, USS Forrest Sherman y USS Farragut, y un submarino clase Los Ángeles. Y lo hizo. «Hundiendo» de paso a varios de los escoltas.


Grupo de combate estadounidense (The aviationist)

La marina francesa lo hizo público y, poco después, lo borró. Pero Internet se ha asegurado de que la información siga disponible y podéis verla aquí. Parece que los yanquis acabaron tan mosqueados con aquello que pidieron a sus colegas franceses que lo borraran…


Pero es que no era la primera vez. En 2005, el Gotland, un pequeño submarino sueco de propulsión convencional (el primero en usar el sistema AIP del que hablaremos más abajo), hundió repetidas veces al USS Ronald Reagan en ejercicios. La fuerza americana, que contaba una vez más con escoltas para proteger al portaaviones, parece ser que no fue capaz de ver ni una sola vez al pequeño submarino sueco. Según nos cuentan aquí, el Gotland repitió la hazaña durante los dos años siguientes, derrotando a los modernos escoltas y submarinos nucleares estadounidenses. Llegan a decir que el submarino sueco «daba vueltas alrededor» de los americanos y que la experiencia fue desmoralizadora para ellos. Como para no serlo.


Aquí nos cuentan que los americanos querían adiestrarse en guerra antisubmarina contra un submarino convencional y, al no tener ninguno, «alquilaron» a los suecos el suyo durante un año. Y debieron de llevarse un buen recordatorio de la utilidad de estos pequeños sumergibles.



Según fuentes de la comunidad ASW (guerra antisubmarina) norteamericana, el Gotland literalmente era invisible para sus sensores. Se trató de un golpe desmoralizador que les alteró las prioridades en fuerzas de superficie y submarina. Los americanos se dieron cuenta de que tenían tanto que aprender que extendieron el «alquiler» otro año completo.

También se habla de que en 2013 un submarino alemán se «coló» entre todos los escoltas de un portaaviones norteamericano hasta llegar a la posición de lanzamiento de torpedos.


Pues hasta aquí la introducción. Espero haberte convencido de cómo aparentemente sencillos submarinos convencionales pueden poner en jaque a los trastos más poderosos y más protegidos que surcan los mares.


Como último apunte, solo quiero señalar la que, para mí, es una de las principales ventajas de los submarinos: su uso en tiempo de paz y en conflictos no abiertos. Por su forma encubierta de operar, pueden realizar tareas que, de hacerlas otras unidades, serían consideradas amenazantes o, directamente, hostiles.


De hecho, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, solo tres submarinos han hundido barcos enemigos (el que no sale en el vídeo es el norcoreano que hundió a una corbeta surcoreana). Pero todas las grandes potencias los siguen considerando esenciales. Por algo será.



¿Por qué convencionales?

Antes de meternos en materia, quiero explicar brevemente el título del artículo. Solo voy a hablar de submarinos convencionales, por varias razones. Para los más avezados este apartado quizás no les descubra nada nuevo (aunque he encontrado por ahí unos datos curiosos) pero, para los menos acostumbrados a estos temas, tenemos que hacer alguna aclaración.


Los submarinos, por su propulsión, se dividen en dos tipos: los nucleares y los convencionales. Los nucleares utilizan un reactor nuclear para propulsarse y generar energía. Esto no está directamente relacionado con portar armas nucleares. Hay submarinos de propulsión nuclear que no lanzan misiles, y mucho menos misiles con cabeza nuclear. Pero sí es cierto que todos los submarinos que lanzan misiles balísticos nucleares (SSBN) tienen propulsión nuclear. Bueno, casi. Ahí están los israelíes, los pakistaníes (por cierto, se puede escribir así o «paquistaníes»; lo he tenido que mirar) y los chinos (solo uno y de forma experimental) para confirmar la regla. En un momento entenderéis por qué los submarinos armados con misiles balísticos son, generalmente, de propulsión nuclear.


Fotograma de La caza del Octubre Rojo en el que se ve la batería de misiles de un supuesto SSBN soviético.

Los submarinos convencionales se mueven, bajo el agua, por baterías. Para cargar esas baterías suben a la superficie y arrancan unos motores diésel. Si los arrancaran debajo del agua, los motores chuparían el aire limpio que la dotación necesita para respirar y lo contaminarían con su exhaustación. Entonces, ¿los submarinos convencionales tienen que navegar como los barcos normales, por encima del agua? No exactamente. Desde una profundidad muy somera conocida como cota periscópica, pueden sacar a la superficie un ingenio llamado esnórquel que les permite ventilar el barco y utilizar los motores diésel.


Podría parecer que, con el esnórquel, los submarinos convencionales no tienen desventajas respecto a los nucleares, pero esto no es así. El submarino a cota periscópica es muy vulnerable. Puede ser detectado por el enemigo (sobre todo por las aeronaves, como os expliqué aquí por la estela que dejan los mástiles del esnórquel o el periscopio o, directamente, porque un aeronave vea su silueta.


Las aeronaves son, posiblemente, el mejor arma ASW

Esto –junto con otras consideraciones en las que no vamos a entrar– es lo que hace que los submarinos usados para portar misiles balísticos nucleares sean de propulsión nuclear: son capaces de hacer toda su patrulla en inmersión, haciendo dificilísimo detectarlos. Y, aunque generalmente se dice que los submarinos nucleares son más ruidosos (por el sistema de refrigeración que necesitan), la tecnología ha avanzado lo suficiente como para hacerlos casi invisibles, como demostró la colisión en la mar de dos submarinos nucleares balísticos —inglés y francés— en medio del mar en 2009 y como veremos más abajo.



Pero, además, los submarinos convencionales están muy limitados en velocidad respecto a los nucleares, porque sus baterías no les permiten propulsarse tan rápido como un reactor y, sobre todo, porque cuando lo hacen las consumen muy rápido. Esto hace que no valgan, por ejemplo, para proteger a grupos de combate de portaaviones, como hacen los estadounidenses con sus clase Los Ángeles (y Virginia). Simplemente, no son capaces de navegar a la velocidad suficiente. Y, claro, también están limitados para alcanzarlos. Es decir, un submarino nuclear podría acercarse a una fuerza naval por detrás, corriendo más que ellos. Un convencional probablemente no. Eso reduce mucho la zona en la que los barcos y medios aéreos tienen que centrarse para detectar a un submarino que se acerca.


En cuanto al ruido radiado por los submarinos que es, principalmente, lo que les hará ser detectados por otros submarinos, sonares fijos o, incluso, barcos o aeronaves, la información de la que disponemos es, lógicamente, limitada. Generalmente se dice que los submarinos convencionales son más silenciosos que los nucleares por las bombas de refrigeración que necesitan los reactores. Pero, evidentemente, esto depende mucho de la tecnología del constructor. Si damos por válida la tabla de más abajo (sus fuentes son bastante fiables, aunque abiertas) sacada de este blog, veremos que los submarinos nucleares norteamericanos son mucho más silenciosos que los Kilo rusos. Por desgracia la tabla no incluye muchos de los submarinos de este artículo, así que si alguien encuentra una fuente que de datos sobre su ruido radiado, por favor, que me ponga un correo a fsupervielle.escritor@outlook.es.



El tema del ruido radiado por los submarinos es, evidentemente, uno de los secretos mejor guardados de sus respectivas marinas. Ese valor de 90 dB para el ruido ambiente marino también se puede encontrar como 85 dB, con mayor ruido si nos acercamos a costa. Por norma general, podemos tomar como valor de referencia unos 95 dB para los submarinos nucleares y unos 90 para los convencionales modernos. Operando a baja velocidad en condición de silencio y si el submarino está bien mantenido. Sin embargo, esto puede variar mucho ya que, según la tabla (y coincide con otras fuentes), se dice que los Kilo rusos andan por los 105 dB. Esto es un número muy elevado si tenemos en cuenta que los decibelios son una expresión logarítmica. Posiblemente se refiera a versiones antiguas de los Kilo y sus modelos más modernos sean bastante más silenciosos.


Hay quien dice que los submarinos han llegado a ser más silenciosos que el ruido de fondo, una afirmación habitual en las novelas de Tom Clancy. Según este señor, que se identifica como submarinista norteamericano, los submarinos nucleares de la clase Virginia consiguieron romper esa barrera… con un inconveniente. Pasaron a ser detectables por la falta de sonido. El milagro tecnológico se logró colocando equipos de tal forma que los armónicos de unos y otros se cancelaban entre sí. Lo que no dice es si han rellenado ese «hueco» de sonido con algo para evitar que los detecten por la falta de ruido ambiente. En esta tabla de la misma fuente se puede ver una aproximación del ruido radiado por distintos blancos (y otros objetos/vida marina) en distintas frecuencias.



No quiero dejar de subrayar que todos estos números son aproximaciones y que, muy posiblemente, ninguno sea cierto. O cierto del todo. Como se puede ver, están redondeados, lo que da una idea de su exactitud. Además, debemos tener en cuenta que esos números varían mucho en función del ángulo desde el que oímos al submarino y que otras muchas cosas (batitermia, posición relativa, profundidad, ruido de fondo, ruido de otro tráfico, etc.) afectan a la detección.


Por último, vamos a explicar un término que va a aparecer varias veces en nuestro listado: el AIP. El AIP o Air Independent Propulsion, es decir, propulsión independiente del aire, es un sistema (bueno, ya hay varios tipos de sistemas) creado con la intención de paliar las desventajas de los submarinos convencionales. O, al menos, alguna de ellas. Aunque, siendo rigurosos, no es propulsión independiente del aire, sino generación de potencia independiente del aire. De hecho, los motores AIP no mueven los ejes de los submarinos, sino que alimentan los motores eléctricos que lo hacen. Y, además, alimentan al resto del barco (corriente para los sistemas, iluminación, etc.).


Los mejores submarinos convencionales clásicos pueden pasar entre tres y cinco días sumergidos, según algunas fuentes. Con los sistemas AIP, estos números están llegando a las tres semanas, un incremento nada desdeñable. Aunque aún están lejos de las capacidades que da la propulsión nuclear en autonomía, velocidad y alcance, podríamos estar hablando de ese ítem de la lista que destaca por su relación calidad precio. Ah. Y otra cosa. Recordemos que, por lo general, se cree que son más silenciosos que los nucleares.


Compartido por @CovertShores en Twitter

El AIP está ahora muy de moda pero no es, en absoluto, reciente. Se experimentó con él en la Segunda Guerra Mundial y hubo diseños de este tipo, aunque no demasiado exitosos, en la década de los 50. Pero entonces algo los relegó al ostracismo: el advenimiento de los submarinos de propulsión nuclear. Sin embargo, en una era en la que los sistemas militares son cada vez más prohibitivamente caros (y en la que no todo el mundo puede o está dispuesto a desarrollar un programa de propulsión nuclear), el AIP ofrece una muy interesante alternativa.


Sin ánimo de meterme en los tecnicismos, los sistemas AIP actualmente operativos básicamente consumen oxígeno comprimido (con etanol en algunos casos) para alimentar sus motores. La otra opción son las pilas o células de combustible. Estas funcionan de forma similar a una batería, con la particularidad de que son capaces de realimentarse (generalmente la reacción se genera con hidrógeno y oxígeno).


Las limitaciones del AIP son que no permite grandes velocidades y que no tiene capacidad de cargar las baterías al mismo tiempo que da corriente para el funcionamiento del submarino. Para grandes velocidades, los submarinos siguen recurriendo a las baterías que cargan en superficie (o esnórquel) mediante los motores diésel.


Pero hace nada la tecnología ha completado otro salto. Las nuevas baterías de ion-litio permiten autonomías similares a los sistemas AIP pero sin necesidad de usar estos, simplemente haciendo esnórquel una vez cada varias semanas. Como vamos a ver, los japoneses han apostado completamente por ella mientras que los coreanos la pretenden combinar con el AIP.


A pesar del gran avance, por lo general los submarinos AIP hacen esnórquel al menos una vez al día para ventilar el barco. Pero en situaciones operativas pueden sobrevivir sin hacerlo, llegando a utilizar artilugios como las conocidas como lámparas de oxígeno o equivalentes.


Y, ahora sí, vamos al lío.


1. Gotland

Vamos a empezar por el más antiguo y el más pequeñito. Con tan solo 60 metros de eslora, 1.600 toneladas de desplazamiento en inmersión y una dotación de 27 personas, los Gotland son los pezqueñines de la lista. ¿Cómo un submarino tan modesto se ha colado aquí? Pues, si no te he convencido con la historia que te he contado arriba, no te voy a convencer.


La pequeña marina sueca opera uno de los mejores (y pequeños) submarinos del mundo

La quilla del Gotland, el primero de una serie de tres submarinos suecos, fue puesta en 1992. Se botó en el 95 y se entregó a la real marina sueca al año siguiente. Es decir, que estamos hablando de unos juguetes que ya tienen un cuarto de siglo.



Según esta y esta fuente, los Gotland cuestan unos 100 millones de dólares cada uno. En mi opinión es una cifra ridícula, ya que rondan el precio de un patrullero oceánico, barcos infinitamente más sencillos. Y, especialmente, teniendo en cuenta que las obras de actualización en 2015 costaron 165 millones (para dos barcos). La construcción de los dos nuevos A26 se estima que costará unos 1.000 millones (en total).


El Gotland en dique para obras de media vida (Navy Recognition)

Los Gotland tienen una propulsión diésel-eléctrica basada en dos motores MTU de 16V, muy comunes en el entorno marítimo. Pero tú ya sabes que la clave de estos pequeños sumergibles reside en sus dos motores AIP Stirling, de la marca Kockums. Tienen una velocidad máxima de diez nudos en superficie y veinte en inmersión aunque, para preservar las baterías (y hacer menos ruido), operarán a velocidades mucho menores, reservando esos picos para maniobras de emergencia.


Los motores Stirling de los Gotland generan 150 kW de potencia (inicialmente eran 75, así que esto debe de venir de alguna de sus actualizaciones) y su autonomía se mide en semanas. Veremos que es una cifra inferior a la de otros submarinos AIP, así que es posible que se haya visto aumentada en las sucesivas mejoras. Aunque bien es cierto que los Gotland son comparativamente más pequeños y necesitarán menos potencia.


Los pequeños submarinos suecos son ultrasilenciosos

Según se dice (y sufrieron los americanos en sus carnes), son muy silenciosos. El sistema Stirling funciona con oxígeno líquido y diésel en un entorno de helio. Se supone que limita la profundidad del submarino a 200 metros cuando se está usando y que es relativamente más ruidoso que otros sistemas AIP, aunque no parece afectar mucho, viendo lo que les pasó a los yanquis.


Los Gotland tienen timones en «X» para una mejor maniobrabilidad

Los submarinos suecos cuentan con timones en X, en lugar de los clásicos en cruz. Tradicionalmente, los submarinos tenían un timón para el plano vertical y otro para el horizontal, formando una cruz. Sin embargo, hoy en día se están extendiendo los timones en X, que ofrecen una mayor maniobrabilidad con la misma superficie, pues los cuatro timones actúan en todos los movimientos. También cuenta con dos timones en la vela y todo el sistema de gobierno y propulsión es operado por un solo miembro de la dotación, permitiendo que sea tan reducida. Esta maniobrabilidad es clave en el constreñido teatro de operaciones habitual de la marina sueca, pero también puede ser muy interesante para realizar determinadas tareas «especiales».


La zona donde opera la marina sueca es especialmente constreñida y de poca profundidad

Los Gotland cuentan con cuatro tubos lanzatorpedos de 533mm (21 pulgadas, el diámetro de torpedo pesado estándar) en la proa y otros dos pequeñitos, de 400mm, justo debajo. Los suecos cuentan con sus vetustos torpedos pesados 613, con 11 millas náuticas (Nm) de alcance y los más modernos 62 de Saab con un alcance nada desdeñable de 27 Nm a 40 nudos. Los 62 tienen una versión de exportación conocida como Torpedo 2000.


Los Gotland tienen seis tubos lanzatorpedos (The Drive)

Ambos torpedos son pasivos-activos filoguiados. Esto quiere decir que el submarino lanza el torpedo y lo guía a través de un cable hacia el blanco, sin que el torpedo emita. Cerca del objetivo, el torpedo enciende su propio sonar (esto es cuando en las pelis se empieza a escuchar el estresante ping que cada vez tiene más frecuencia) y se puede cortar la filoguía. Esta forma de operar, habitual en la mayoría de torpedos pesados (los lanzados desde submarinos), permite hacer un ataque silencioso hasta el último momento para intentar coger desprevenido al adversario. Aunque hay que tener en cuenta que las hélices de los torpedos generan un ruido muy característico que la mayoría de los sónares serán capaces de detectar. Incluso los tipo 62 de Saab y su propulsión a chorro que, dicen, los hacen tan silenciosos como un torpedo eléctrico. Estos torpedos están pensados para atacar tanto a otros submarinos como a barcos de superficie y sus alrededor de 250 kg de alto explosivo pueden causar auténticos destrozos.


Los torpedos son, por lo general, el único arma que puede hundir un barco por sí sola

Los dos tubos pequeños están pensados para lanzar los torpedos 45. Con un funcionamiento similar (aunque en alcance están limitados a 11 Nm), el menor tamaño de su cabeza de combate (45 kg) hace que sean más idóneos para atacar submarinos que grandes barcos de superficie.

Los dos primeros de la serie de pequeños submarinos suecos han recibido una actualización de media vida muy importante, mejorando las capacidades del AIP, instalando un periscopio digital en lugar del óptico y mejorando el sistema de combate, también de Saab. Estas mejoras han sido realizadas con la mente ya puesta en el futuro A26, el submarino que relevará a los Gotland.

El A26, que será capaz de lanzar misiles, se espera que pueda cubrir las necesidades del futuro submarino holandés.



2. Khalid (Agosta 90B)

Si hay algún entendido en la sala, se sorprenderá de que incluya aquí a los Khalid, los tres submarinos pakistaníes basados en los Agosta franceses. De hecho, hablaremos del relevo de los Agosta más abajo. Pero hay una cuestión que, creo, merece incluirlos en este listado y la hemos nombrado antes.


Imagen de Naval Technology

El Agosta entró en servicio en la marina francesa en 1977 y fue dado de baja en 1997. Como se puede ver, no es tecnología precisamente puntera. Aquí en España los conocemos bien, pues nuestros únicos tres submarinos son de esta clase: Galerna, Mistral y Tramontana. Cómo Pakistán llegó a hacerse con ellos es curioso: dos submarinos destinados para Suráfrica no pudieron ser vendidos por la prohibición que impuso la resolución 418 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Estos dos submarinos los terminó comprando Pakistán, pero no son de ellos de los que vamos a hablar, sino de los Agosta 90B, un diseño modernizado capaz de lanzar misiles Exocet.


La marina pakistaní adquirió tres unidades, construyéndose la primera en Francia y las dos siguientes en Pakistán. El Khalid se botó en el 98 y se entregó al año siguiente. Las tres unidades (aunque la primera es ligeramente distinta) tienen una eslora de alrededor de 70 metros y desplazan cerca de 2.000 toneladas en inmersión. Su dotación ronda las 50 personas, aunque según algunas fuentes se pudo reducir a unos 36 gracias a la modernización. El contrato total se estableció en 775 millones de dólares, lo que hace unos 260 millones de dólares por submarino.


El PKS Hamza es el tercero y último de la serie (imagen de Asia News)

Los Khalid también cuentan con un sistema de propulsión AIP, en concreto el francés MESMA que, en teoría, les da 200 kW de potencia para 12 nudos en superficie y 20 en inmersión. El sistema AIP solo se instaló de serie en el Hamza, el tercero de la serie. Los otros dos lo recibieron en 2011. El MESMA es, básicamente, un sistema de propulsión nuclear… sin la parte nuclear. Es decir, obtiene el calor de otra fuente (la reacción química entre el etanol y el oxígeno). Esto tiene sentido si pensamos que los franceses son grandes exportadores de submarinos convencionales… pero ellos solo operan nucleares. El sistema MESMA consume más que otros AIP, es más ruidoso y tiene un sistema de refrigeración bastante complejo.


Los Khalid cuentan con un sistema de combate SUBTICS, de la francesa Thales, que también fabricó su conjunto de sonares TSM 223. Su armamento principal son cuatro tubos lanzatorpedos de 533 mm, en los que llevaban los torpedos F17 mod. 2. Este torpedo, al igual que los del Gotland, es un torpedo filoguiado pasivo-activo preparado para atacar tanto unidades de superficie como submarinos. Su cabeza explosiva también ronda los 250 kg (de HBX, que equivalen a 450 kg de TNT) y su alcance máximo es de 11 Nm a 35 nudos, siendo muy parecido al torpedo menos capaz del submarino sueco. La propulsión del torpedo es eléctrica. Se trata de un arma que en España conocemos bien porque es la que portan nuestros clase Galerna.


Dos submarinos clase Khalid en puerto (defence.pk)

Sin embargo, parece que los pakistaníes se han pasado al DM2A4 de Atlas Elektronic (Alemania), un torpedo considerablemente más moderno. Tanto, que es el que llevarán nuestros Isaac Peral que aún no se han entregado. Estos «peces», denominados Seahake, son también filoguiados pasivos-activos, pero cuentan con mejoras sustanciales en el alcance (cerca de 30 Nm) y velocidad (50 nudos). Esto nos da una idea de la capacidad de su batería. Además, su filoguía es de fibra óptica, lo que sin duda hace pensar que la conexión con el barco será muy superior. La cabeza explosiva es similar (260 kg de PBX), pero la electrónica del torpedo está muy mejorada, siendo capaz de manejar múltiples blancos y discriminar las más modernas contramedidas y perturbaciones.


Pero los torpedos no son el único arma de los Khalid. Estos submarinos van equipados con la versión lanzada desde tubo del misil Exocet, quizás el misil antibuque más vendido del mundo. El Exocet es un misil subsónico (como la mayoría de los misiles antibuque) y tiene una cabeza explosiva de 165 kg y un alcance cercano a las 30 Nm.


Hasta ahora probablemente no te haya convencido de que los Khalid deban estar en esta lista. Pero es que, desde 2017, los Khalid pueden lanzar misiles nucleares Babur III. Esto los convierte en parte esencial de la estrategia nuclear pakistaní, muy orientada hacia la India. La capacidad de lanzar misiles nucleares desde submarinos es fundamental, pues asegura el poder contestar a un ataque preventivo sobre los misiles que están estacionados en tierra. De hecho, Paquistán es la última potencia nuclear en adquirir esta capacidad, ya que Corea del Norte lo logró en 2016 lanzando un Pukuksong II.



3. Scorpene

El submarino con más operadores de nuestra lista —empatado, por ahora— es el Scorpene francés. Es un submarino galo pero, como hemos dicho antes, Francia ya no usa submarinos convencionales, a pesar de mantener una poderosa industria que, como este proyecto evidencia, exporta a todo el mundo.


Los primeros Scorpene en surcar las profundidades fueron las dos unidades adquiridas por Chile. El primero de la serie, el O’Higgins, se botó en 2003 y se entregó en septiembre de 2005, batiendo por un mes al siguiente submarino de nuestra enumeración. Curiosamente, estos submarinos son los más «españoles» de los que vamos a ver, ya que los segundos de las series chilena y malaya se construyeron en Navantia Cartagena. Y, de hecho, la Armada quiso comprarlos para sustituir a los Galerna (nuestros Agosta), pero finalmente aquello se canceló y nos «sumergimos» en el proyecto S-80.


Dos Scorpene se construyeron en España (El País)

Además de Chile y Malasia, con dos unidades cada uno, Brasil y la India son sus otros dos operadores, con la diferencia de que los han construido (están construyendo, más bien) ellos mismos, y esto hace que tengan algunas particularidades. Realmente, todavía no podemos decir que Brasil opere Scorpene ya que el primero de la serie, el Riachuelo, hizo las pruebas de inmersión estática en noviembre de 2019 y su entrega está prevista para octubre de 2020. Le seguirán otros tres. Los indios, por su parte, recibieron el Kalvari en 2017 y esperan que el tercero entre en servicio a finales de año y el último de los seis de la serie en 2022. Esto hace un total de seis barcos operativos, con ocho más en construcción o en proceso de entrega.


El Riachuelo, el primer Scorpene brasileño, todavía no está entregado (defensa.com)

Para tener una referencia del precio de los Scorpene diremos que el acuerdo con India totalizaba 2.100 millones de dólares, de los cuáles 150 millones eran para misiles, lo que dejaría a unos 160 millones de dólares cada submarino. Es un precio muy barato, aunque tenemos que valorar que el acuerdo es del año 2003 y que los submarinos posiblemente no estén al nivel tecnológico de otros en esta categoría. Sin embargo, informaciones posteriores indican que el monto total ha rondado los 3.750 millones de dólares, lo que dejaría cada submarino en 625 millones, una cifra elevada pero más creíble, sobre todo teniendo en cuenta los problemas que ha arrastrado el proyecto. El dato coincide con los 400-500 millones de dólares que costaron los dos barcos chilenos.


Los Scorpene tienen 66 metros de eslora (excepto los Riachuelo, que tienen casi diez metros más) y unos seis de manga para un desplazamiento en inmersión de 1.700 toneladas (1.870 para el brasileiro). Al ser uno de los diseños más antiguos de los que vamos a ver (aunque no más que los Gotland), los Scorpene todavía no usan timones en «X» sino que los tienen en cruz.


Los Scorpene son los únicos submarinos de la lista que no tienen AIP (bueno, ya hablaremos del ruso). Los indios pretendían incluir un AIP de diseño nacional en los dos últimos de la serie y finalmente no lo harán hasta la primera gran carena de cada sumergible. Esto me ha parecido lo suficientemente interesante como para incluirlos. Brasil, cuyos Riachuelo van a ser más o menos contemporáneos de estos —chilenos y malayos son casi diez años anteriores—, parece que no ha decidido incluirle esta mejora, a pesar de esa nueva sección del submarino. Al parecer se usará, principalmente, para habitabilidad. Posiblemente la razón sea que Brasil ya se ha embarcado en un proyecto de submarino nuclear —con participación francesa— y estos cuatro barcos se consideran una especie de puente hasta que llegue el futuro Alvaro Alberto, que está previsto para finales de esta década.


Los submarinos clase Scorpene operan en medio mundo (vadebarcos.net)

Con su propulsión diésel eléctrica convencional, los Scorpene dan doce nudos en superficie y veinte en inmersión, es decir, números muy similares a los que vamos a ver en otros submarinos. Pero la gran diferencia reside en el tiempo de exposición. Los submarinos chilenos, malayos, brasileños e indios —hasta que le instalen el AIP (si lo consiguen)— tendrán que pasar varias horas al día recargando las baterías mediante sus motores diésel, lo que les obliga a estar en cota periscópica donde son fácilmente detectables.


El sistema de combate de estos submarinos es el UDS SUBTICS que ya hemos visto en los Khalid y sus sonares son de Thales. El armamento principal de los Scorpene son torpedos de 533 mm que pueden lanzar a través de sus seis tubos. Los O’Higgins y los Rahman (malayos) portan el torpedo Black Shark de la italiana WASS: pasivo-activo filoguiado con 27 Nm de alcance y velocidad de hasta 50 nudos. Su cabeza explosiva es de 250 kg que, como estamos viendo, es la norma en los torpedos pesados actuales. Los brasileños llevarán el torpedo francés F21 —de las mismas características, ya que es un derivado del anterior— y Naval Group se lo ha ofrecido a la India también.

Con los Scorpene nos encontramos al segundo submarino de la lista capaz de lanzar misiles. Las cuatro variantes portan los misiles antibuque subsónicos Exocet, que ya hemos explicado con el Khalid y que los franceses han vendido por todo el mundo. Con una cabeza de combate de 165 kg, tienen un alcance de cerca de 30 Nm. Se lanzan desde los tubos lanzatorpedos. Los chilenos, a pesar de tener la capacidad, no han comprado los misiles.


Y la versión India es capaz de lanzar el misil de ataque a tierra ruso 3M-14E Club-S, con un alcance no superior a las 200 millas.



4. 212

A lo largo del artículo vamos a ir viendo que Alemania es una gran exportadora de submarinos, así que parece lógico que los aparatos que opera —seis unidades, del U31 al U36— estén incluidos en esta lista. Y su otro operador, Italia, también tiene una importante tradición submarinista, aunque ha dejado de lado la capacidad de diseño autónoma y se ha contentado con construir una serie de cuatro 212 encabezada por el Salvatore Todaro.


Con vistas al futuro, a principios de año se anunciaba que el gobierno italiano había dado el visto bueno a la adquisición de cuatro nuevos submarinos 212 «NFS» o Near Future Submarine. Parece que serán derivados de los 212, aunque sin modificar el núcleo del proyecto. Se habla de 1.300 millones de euros para los dos primeros barcos, es decir, unos 715 millones de dólares cada uno. Se supone que la serie original costó unos 400 millones de dólares cada unidad, aunque quizás estén más cerca de los 500 millones.


El 212 es un submarino de menos de 60 metros de eslora, pero que desplaza más de 1.800 toneladas en inmersión, lo que deja al Gotland como el más pequeño de esta lista. Cuenta con un doble casco que permite llevar fuera el hidrógeno y el oxígeno necesario para su sistema AIP. Este tamaño reducido es lógico si pensamos en los teatros de operaciones constreñidos en los operan. Además, tanto Alemania como Italia (las imágenes son de ellos) tienen una importante tradición de operaciones especiales navales: los Kampfschwimmers y la COMSUBIN, respectivamente. Es, por tanto, lógico que ambos países hayan apostado por submarinos relativamente pequeños y maniobrables (timones en «X»), muy capaces de operar cerca de costa. El U31 fue botado en 2002 y entregado a la Deutsche Marine en 2005, mientras que el Todaro fue botado en 2003 y entregado a la Marina Militare en 2006.



Los 212 cuentan con propulsión AIP basada en pilas de hidruros de Siemens. Básicamente, algunos metales retienen hidrógeno convirtiéndose en hidruros y lo liberan al recibir calor. Este hidrógeno se mezcla con oxígeno para producir corriente eléctrica. Los sistemas AIP de pilas de combustible son los que ofrecen una mayor capacidad actualmente y, por el tamaño de los 212, está claro que se pueden instalar en submarinos pequeños. Son muy silenciosos pero, por otra parte, son relativamente caros y complejos. Los motores AIP de los 212 les otorgan 306 kW para doce nudos en superficie y veinte en inmersión. Como todos los submarinos, estas no son sus velocidades habituales de operación, sino que, en funcionamiento puro AIP, están limitados a 8 nudos y los grandes tránsitos (hasta tres semanas sin hacer esnórquel) los suelen realizar a entre 4 y 6.


Hay quién dice que los 212 son los submarinos más difíciles de detectar del mundo (el U-32 hizo una buena demostración en 2013, como vimos antes) pero, por desgracia, no he sido capaz de dar con sus niveles de ruido radiado. Sin duda será uno de los secretos mejor guardados por la Marina Militare y la Deutsche Marine.


Los submarinos tipo 212 son bastante cortos pero muy redondeados

Los planos exteriores de los 212 son los ya habituales —en submarinos modernos— en «X», y cuentan con otros dos planos horizontales en la vela. Su hélice, como también es habitual, es de siete palas. Esto se debe a la acústica, ya que las hélices con números de palas no primos entran en resonancia y producen más ruido. Como particularidad, el casco de los 212 está construido de un material amagnético (una carísima aleación de cromo y níquel, según este blog), lo que los hace imposibles de detectar con detectores de anomalías magnéticas e impide que activen minas magnéticas.


El sistema de combate de los submarinos italiano y alemanes es el MSI-90U de Kongsberg, aunque algunos de los U-boote han recibido una actualización al ISUS de Atlas Elektronik. El sensor principal es el conjunto de sonares CSU 90 de Atlas, que incluye un sonar remolcado y uno de casco. Su armamento principal son los torpedos DM2A4, lanzados desde seis tubos proeles. Este torpedo, que ya hemos visto que llevan los Khalid y que llevarán los S-80, es un moderno torpedo filoguiado con 27 Nm de alcance y velocidades de hasta 50 nudos.



Al parecer se habla de que los alemanes quieren instalarle un cañón de 30 mm Moray al submarino para dar apoyo a los Kampfschwimmers. Yo no le veo ningún sentido táctico, ya que para usarlo el submarino perdería toda su ventaja y se expondría. Además de que un arma de ese calibre va a aportar poco que los operadores especiales no puedan tener por sí mismos. Lo que sí es interesante es la idea de que sea capaz de lanzar drones de reconocimiento Aladin. La conjunción submarino-dron va a dotar a los señores de las profundidades de capacidades muy importantes. O quizás lo esté haciendo ya


Los 212 también han lanzado con éxito el misil antiaéreo IDAS. Como expliqué en este artículo, las aeronaves son el medio ideal para cazar submarinos. Más que nada porque son prácticamente invulnerables. Salvo que el submarino suba a superficie a tirarle con una ametralladora antiaérea (y, por mucho que mole verlo en las pelis de la Segunda Guerra Mundial, eso ya no existe) los aviones y helicópteros son prácticamente inmunes a estos merodeadores de las profundidades. El IDAS viene a solucionar precisamente este problema.


Los submarinos tipo 212 son los que se construye para sí misma Alemania, una gran exportadora (navy recognition)

Tengo que decir que yo soy muy escéptico respecto a los misiles antiaéreos lanzados desde submarinos. Aunque es técnicamente posible —está demostrado—, tácticamente es un absurdo. Tenemos la tendencia a fijarnos en las armas, porque son mucho más llamativas, pero hay que pensar que todo arma necesita un sensor para poder ser usada. ¿Cómo detecta un submarino a un aeronave? Es posible escuchar con el sonar pasivo a un helicóptero que esté calando (haciendo estacionario para meter un sonar colgado de un cable en el agua), pero estoy bastante seguro de que habría que estar bastante cerca del helicóptero, lo que evidentemente supone que el helicóptero detectaría al submarino.


Los misiles antiaéreos submarinos, simplemente, van en contra del credo de los submarinistas, que es permanecer completamente oculto. Para detectar al aeronave y lanzar el misil el submarino tiene que acercarse a la superficie (y a la posición del aeronave, porque el alcance de los misiles es bastante limitado) y eso siempre le hace vulnerable. Pero es que, además, el submarino no tiene capacidad de guiar el misil, con lo que hay que fiarse de que este enganche por su cuenta al blanco y no se vaya, en el caso de una guía infrarroja, a por el sol, por ejemplo. Y, por último y quizás más importante, en el momento que el submarino lanza un misil, está detectado. Los otros ya saben que en ese punto, debajo del agua, hay algo. Y ha perdido toda su ventaja. Si el misil falla, el aeronave se le va a echar encima, pero es que, aunque acierte, las aeronaves ASW no operan solas. En las cercanías habrá una compañera o un barco de superficie o, incluso, otro submarino, que se echarán encima del que ha lanzado el misil.


Los 212 son ideales para el Mediterráneo y para el Báltico y el Mar del Norte (reddit)

Creo que los misiles antiaéreos no son más que un arma de último recurso y no merecen el revuelo que están causando en algunos foros. Quizás ni siquiera merezcan el esfuerzo de algunos países en desarrollarlos. De hecho, muchas potencias submarinas no se están molestando.


Hasta aquí el submarino tipo 212, que operan dos de las marinas más poderosas de Europa y que construye uno de los grandes exportadores. De hecho, vamos a ver otro submarino de diseño alemán, basado en el 212, un poco más abajo. No te lo pierdas.



5. Yuan

Y llegamos, por fin, al primer submarino de esta lista que no está diseñado en Occidente. Y, en parte por eso, toda la información que reflejemos aquí hay que tomársela con el debido resguardo. China no es un parangón de la transparencia, precisamente. Y, aunque su capacidad industrial militar está más que probada en números, quizás no lo esté tanto en desarrollo y diseño.


Precisamente, es cuanto menos curioso que los chinos operen tanto submarinos convencionales como nucleares. Aunque su economía les permita mantener varias clases distintas, las otras grandes potencias (EE.UU., Francia, Reino Unido) se han decidido por la propulsión nuclear, a pesar de mantener una importante capacidad industrial de construcción de submarinos convencionales, en el caso de Francia. Rusia, veremos a continuación, también mantiene submarinos convencionales y nucleares. Pero Rusia puede tener una razón particular que explicaremos en su debido momento.

Tanto China como Rusia tienen submarinos nucleares con misiles balísticos, pero su mayor tamaño facilita la instalación de este tipo de propulsión. Y, aun así, los chinos no parecen estar satisfechos del todo, ya que tienen un modelo convencional que posiblemente sea capaz de lanzar misiles balísticos: el Qing. De propulsión nuclear —y estos datos hay que tomárselos con el debido resguardo— solo tienen cuatro con misiles balísticos nucleares (SSBN) y seis de ataque (SSN).


China mantiene una amplia y variada flota de submarinos que incluye convencionales y nucleares

El primer submarino de la clase Yuan se entregó a la marina china (PLAN) en el año 2006. Por cierto, el primero —y la mayoría de los demás— se han construido en Wuhan, que se ha hecho tristemente famoso por la epidemia del coronavirus. Con cerca de ochenta metros de eslora y más de ocho de manga, son los segundos más grandes de los que vamos a ver: tienen un desplazamiento en inmersión de, aproximadamente, 3.600 toneladas. Esto también puede estar relacionado con la capacidad de diseño. Es curioso que los chinos no hayan sido capaces de desarrollar submarinos más pequeños cuando otros países de su órbita —Corea del Norte e Irán— destacan por los midget, los submarinos enanos. Como vamos a ver, las capacidades del Yuan no parecen muy superiores a los de otros submarinos, por lo que no se entiende que necesiten ser tan grandes. Salvo que los chinos tengan un as bajo la manga y los Yuan tengan —o vayan a tener— capacidades que desconocemos. Esto es una posibilidad, ya que en la feria IDEX-2013 los chinos presentaron una variante de exportación del Yuan denominada S-20. El S-20 —que no se ha construido— tendría 66 metros de eslora, pero no contaría con todas las capacidades del Yuan. Bueno, las capacidades que se cree que tiene el Yuan. Sin embargo, China sí que ha conseguido vender el Yuan a Pakistán y Tailandia. Aunque ninguna de estas versiones ha entrado en servicio aún.


Tailandia ha acordado pagar 13.000 millones de baht tailandeses por la primera unidad, lo que al cambio son unos 400 millones de dólares. Esto haría a los Yuan unos submarinos muy competitivos en precio si sus capacidades son las que se anuncian.

Los Yuan no parecieron tener un arranque muy prometedor ya que, tras recibir la primera unidad, parece que la marina china no estuvo del todo satisfecha y solicitó varios cambios. Esto ha retrasado el proyecto en varias ocasiones y ha supuesto que haya distintas versiones del submarino lo que, añadido a lo poco que se sabe con certeza de la PLAN, genera mucha incertidumbre en cuanto al número y tipo de submarinos de la clase. Según algunas fuentes, existen, al menos, los siguientes tipos: 039, 039G, 039A, 039AG, 039B, 039BG, 039C y 041. Las diferencias radican, que se sepa, en la vela y en la propulsión. Las primeras letras del abecedario indican la serie dentro del tipo y la «G» significa «modificado». La denominación como 041 proviene de las importantes diferencias con los 039 originales, los clase Song. Algunas de las diferencias parecen ser poco significativas y, a menudo, solo se tienen en cuenta los siguientes:

  • 039: la clase Song, anterior a la Yuan.

  • 039A: el Yuan propiamente dicho.

  • 039B: Yuan con vela modificada.

  • 039C: Yuan con baterías de litio.

La clase tenía un total de 17 barcos en 2017 y la estimación era que el número sería de 20 para estas fechas (abril de 2020). Parece claro que los chinos han logrado estar satisfechos con el modelo, ya que a día de hoy el Yuan constituye la espina dorsal de su flota submarina de ataque. Este sistema de desarrollo, en el que se hacen pocas unidades de las primeras series de una clase para mejorar el diseño y producir en masa el segundo, tercer o cuarto modelo es habitual en la PLAN y lo han tratado en el podcast de Por Tierra, Mar y Aire con las fragatas tipo 054A o los destructores tipo 052D.


Se les estima una dotación de 38 personas.


Los Yuan, un proyecto chino del que se sabe poco (thaimilitaryandasiaregion.wordpress.com)

Originalmente, los submarinos tipo 039A estaban propulsados por un sistema clásico diésel-eléctrico. Sin embargo, la propia marina china anunció posteriormente que habían sido equipados con AIP. Esto está respaldado por un informe de la US Navy a su congreso en 2017, así que debemos darlo como válido. Lo que se desconoce es la potencia que produce el sistema y sus limitaciones, aunque parece tratarse de un sistema tipo Stirling como el del Gotland.


Los timones en cruz del Yuan pueden indicar que los chinos aún no han desarrollado la tecnología necesaria para controlar unos timones en «X», al menos no de la fiabilidad que se requiere.


Los submarinos de la clase Yuan cuentan con seis tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas (533 mm) desde los que pueden lanzar los siguientes torpedos:

  • Yu-3. Posible derivado del SET-65E ruso. 8 Nm a 35 nudos. Acústico activo/pasivo.

  • Yu-4. Derivado del SAET-50 ruso. 8 Nm a 40 nudos. Acústico activo/pasivo.

  • Yu-6. Diseño propio (la leyenda dice que clonado de un Mk-48 encontrado por pescadores chinos). 20 Nm a 65 nudos (en la fase final). Acústico filoguiado activo/pasivo y seguidor de estelas.

Los Yuan también están armados con misiles antibuque YJ-82, con un alcance de 22 Nm (que algunos consideran que se reducirá a 16-18 Nm al lanzarse desde tubo). Si bien en algunos sitios aparece que puede lanzar el C-802, este misil, en principio, no está preparado para lanzarse desde submarinos. Y, además, ni siquiera se sabe con certeza si la PLAN lo ha adquirido. El alcance limitado del YJ-82 pondría al submarino lanzador en un aprieto, ya que casi asegura que su blanco (y otras unidades amigas) detectaría el lugar de lanzamiento e intentaría responder en la misma medida. Por eso la PLAN espera como agua de mayo el misil YJ-18 —posiblemente basado en el Kalibr ruso—, que se cree que tendrá un alcance de 100 millas y una velocidad de Mach 3, algo poco habitual entre los misiles antibuque, que suelen ser subsónicos. Esta velocidad es solo en la fase terminal, donde también realiza un movimiento zigzagueante para evitar ser derribado. Se supone que está diseñado para vencer a los sistemas AEGIS. Teóricamente estaría en servicio por estas fechas pero no he sido capaz de confirmarlo (si alguien tiene información, que no dude en ponerse en contacto conmigo en fsupervielle.escritor@outlook.es), aunque hay imágenes de supuestas pruebas en 2017.


Los Yuan son bastante grandes para un submarino convencional (sinodefence.com)

Se desconoce el sistema de combate que portan los Yuan pero, al haber contado con sistemas de la francesa Thales y de los rusos en anteriores submarinos, se supone que será un derivado de estos.


Inicialmente hubo quién defendió que los Yuan estaban diseñados para operar en aguas litorales. Esto podría dar la solución a la duda que nos planteábamos antes sobre por qué China sigue fabricando submarinos convencionales. Pero, estudiando el barco en profundidad, queda claro que no es así. A los Yuan se les instaló un sonar pasivo lateral, muy útiles en aguas azules pero fácilmente saturables en aguas cercanas a la costa, donde el ruido del oleaje, la vida marina y el tráfico lo harían casi inútil. Por otra parte, como hemos visto, el Yuan está lejos de ser un submarino convencional pequeño, por lo que es poco probable que sea tan maniobrable como los que sí están diseñados para el litoral. Los hay de 500 toneladas, como los Sango norcoreanos.



También se dijo que los Yuan eran SSG, submarinos diseñados para lanzar misiles de crucero (contra barcos pero, más significativamente, contra tierra). Esto no tiene ningún sentido, ya que los Yuan no tienen lanzadores verticales de misiles. Cada misil que quieran lanzar ocupa uno de sus tubos lanzatorpedos, disminuyendo la capacidad del submarino. Por eso los submarinos sin lanzadores verticales generalmente limitan su capacidad de misiles a algún misil antibuque que puedan usar puntualmente (y a gran distancia para salir corriendo) y no tiene sentido que el Yuan sea considerado primariamente un SSG. Los estadounidenses han reconvertido los cuatro primeros submarinos de misiles balísticos nucleares Ohio a una versión SSNG que puede portar más de cien misiles Tomahawk y operar con los futuros (o presentes) vehículos submarinos no tripulados y otras capacidades especiales y, además, se habla de construir unos específicamente para relevarlos, así que parece que están dando buen resultado. Pero los Yuan no valen para eso. Eso sí, parece que los chinos lo saben, porque ya se habla de un diseño con un lanzador vertical de 16 celdas.


Hasta aquí nuestro contendiente del imperio del medio. Como es habitual con la PLAN, se vende como un bicho muy capaz pero, como dicen los angloparlantes, estas cosas hay que tomárselas con una pizca de sal.



6. 214

La historia del 214 comienza en 1998, con la decisión de la marina griega de comprar una versión de exportación del proyecto 212. Sin embargo, el Papanikolis, que se botó en 2004, no fue el primer 214 en entrar en servicio. Los griegos rechazaron el barco porque decían que no estaba a la altura de lo que se había pedido (se hablaba de demasido balance con mala mar). Y, así, el Sohn Won-Il, primero de los submarinos surcoreanos de esta clase, se entregó a su armada en 2007, solo un año después de su botadura. El tercer operador de estos submarinos alemanes es Portugal, aunque en esto hay algo de controversia. La empresa HDW ofreció inicialmente a los lusos el 209, el anterior submarino de exportación alemán. Pero finalmente hizo una nueva propuesta basada en el 214. Esta es la razón por la que es habitual encontrarse a los Tridente portugueses como 209PN (Portuguese Navy), por ejemplo, en el IHS Jane’s Fighting Ships. Pero los barcos tienen más similitudes con los 214 que con los 209, como se puede ver en la imagen. El Tridente entró en servicio en 2010.


Comparativa de los 214 (1999.co.jp)

En resumen, hay ahora mismo operativos un total de quince submarinos clase 214: nueve surcoreanos, cuatro griegos y dos portugueses. Pero pronto habrá muchos más. Turquía está construyendo su propia serie de seis 214 modificados, el primero de los cuales se botó en diciembre de 2019 y debe de entrar en servicio en este 2020. Esto convierte a los 214 en los convencionales modernos más exportados del mundo (si no contamos a los Kilo, ya que la mayoría son versiones bastante antiguas).


El precio unitario publicado de estos barcos es de 330 millones de dólares, un precio extremadamente competitivo para una tecnología que está más que testada.

Además de todos los anteriores, los alemanes ofrecieron una versión más grande a la marina australiana, el 216, que ha sido rechazada en favor del contendiente francés Barracuda. Y, por último, Singapur ha adquirido cuatro submarinos denominados Tipo 218SG, el primero de los cuales, llamado Invincible, se botó en febrero de 2019.


Los submarinos tipo 214 han sido todo un éxito de exportación (lowyinstitute.org)

Los dos barcos portugueses y el primero de los griegos fueron construidos en Alemania. Todos los demás han sido construidos localmente.


Los coreanos ya están construyendo su tercera serie de submarinos KSS-3 (los 214 eran los KSS-2 y sus 209 los KSS-1). Diseñados allí y construidos con gran parte de tecnología local, llevarán baterías de ion-litio, con una capacidad muy superior a las actuales. Se estima que doblaría la autonomía bajo el agua. Las baterías de ion-litio se utilizan, entre otras cosas, para coches eléctricos y móviles. De hecho, el fabricante es Samsung. Este tipo de baterías no se habían incluido en submarinos hasta ahora por su peligrosidad (quizás te acuerdes del «explosivo» Samsung Galaxy Note 7). Los KSS-3 sí contarán con lanzadores verticales de misiles (hay rumores de que puedan portar misiles balísticos e, incluso, nucleares) y serán considerablemente más grandes. La entrega del primero está prevista para 2022.


Curiosamente, los 214 son más grandes que los 212 de los que derivan (seaforces.org)

Ahora bien, si los griegos, portugueses y coreanos son una «versión» del 212, ¿por qué les damos un apartado para ellos solitos? Pues porque son derivados de los germano-italianos, pero tienen muchas diferencias. Para empezar, su casco no está hecho del mismo material amagnético que los originales. Y es monocasco. Por otra parte, se sospecha que la tecnología que se les ha incorporado no es tan puntera. Esto puede dar sentido a las quejas de la marina helena y al hecho de que los turcos vayan a instalarle electrónica desarrollada por ellos mismos. De hecho, hay quien dice que son más bien derivados del 209 pero con el AIP del 212.


Los 214 tienen 66 metros de eslora y seis de manga, con un desplazamiento en superficie de 1.727 toneladas y en inmersión de 1.890 toneladas. Aunque podemos ver que son casi diez metros más largos que los 212, siguen siendo de los submarinos más pequeños de esta comparativa, lo que no deja de ser reseñable para las capacidades que tienen. Las medidas que he puesto son para los coreanos y se mantienen, con ligeras variaciones, en los modelos de los otros tres países. Los 214, a pesar de que son posteriores a los 212, no tienen timones en «X», sino que mantienen la clásica configuración en cruz.


El 214 es un submarino muy capaz, de tamaño reducido y con AIP (infodefensa.com)

Los 212 tienen una dotación que oscila entre las 27 y las 40 personas según el operador.

Su propulsión es AIP, con las mismas pilas de combustible de Siemens que los barcos germano-italianos, aunque su potencia está limitada a 240 kW. A pesar de ello, se supone que son capaces de dar 12 nudos en superficie y hasta 20 en inmersión. Y su autonomía se estima en dos semanas sin hacer esnórquel. A los 2-6 nudos que se estima que le permite el AIP, claro.


No parece que los coreanos vayan a incluir las nuevas baterías de ion-litio en sus 214. A pesar de las mejoras que pretender hacer en sus KSS-2, el sistema de propulsión no parece encontrarse entre ellas. Una de las razones podría ser el espacio disponible, ya que los KSS-3 mantendrán el sistema de pilas de combustible original además de añadir las nuevas baterías (no como los japoneses que veremos luego).


Los submarinos tipo 214 van armados con ocho tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas (533 mm), lo que los hace los más poderosos de nuestra lista en este aspecto (cuando veamos los israelíes entenderás porque no cuento sus diez tubos para torpedos). Esto es una ventaja importante al tener capacidad para lanzar misiles Harpoon desde cuatro de esos tubos. Que se sepa, los portugueses y los griegos tienen, al menos, la capacidad de lanzarlos (no he podido encontrar si tienen también los misiles). Su mayor número de tubos les permite llevar dos misiles y mantener seis tubos con torpedos, como la mayoría de sus competidores o, incluso, cuatro torpedos y cuatro misiles.


Los barcos coreanos, que también tienen electrónica propia, podrían haber sido modificados para lanzar misiles de ataque a tierra. Como hemos visto antes, esta capacidad tiene una limitación importante al no tener lanzadores verticales. Condicionado por sus ocho tubos (suponiendo que los pueda lanzar desde todos), el ataque a blancos en tierra tendría que circunscribirse a objetivos poco o nada defendidos y que no requirieran grandes salvas.



El sistema de combate es el ISUS-90 de Atlas, que además de los sensores y los misiles controla el funcionamiento de los torpedos White Shark (Corea; 16 Nm, 35 kts), SUT (Grecia; 20 Nm, 35 kts), Black Shark (Portugal; 27 Nm, 50 kts) y Mk-48 o DM2A4 (Turquía; +25 Nm, 55 kts o 30 Nm, 50 kts). En este año 2020 Corea pretende que entre en servicio su nuevo torpedo Tiger Shark cuyas prestaciones serán superiores a las del White Shark a pesar de que, por lo que se sabe, no mejorará el alcance ni la velocidad. Por su parte, Grecia también está en proceso de adquisición de nuevos torpedos pesados. Podría tratarse del Black Shark o del F21 francés.

7. Soryu

Los japoneses son, físicamente, más menudos que otras razas. Y han construido el auténtico primo de Zumosol de esta lista. ¿Complejo? No lo creo. Los Soryu son unos submarinos extremadamente capaces.


Estos submarinos, bautizados con nombres de criaturas mitológicas —«Soryu» significa «Dragón Azul» y fue un portaaviones hundido en Midway que antes había atacado Pearl—, han sido construidos por Mitsubishi y Kawasaki para la Fuerza Marítima de Autodefensa del Japón. El primero de la serie se botó en 2007 y se entregó en marzo de 2009 por un precio estimado de 540 millones de dólares.


Japón ha construido doce submarinos de la clase Soryu. Y los dos últimos son revolucionarios (infodefensa.com)

Hay un total de once submarinos en la clase, con el último, ya botado, finalizando el proceso de entrega. Los dos últimos, encabezados por el SS-511 Oryu, tienen una diferencia radical: han abandonado el AIP para confiar por completo en las baterías de ion-litio desarrolladas por GS Yuasa. El Oryu (con un precio estimado de 615 millones de dólares) fue entregado a la marina japonesa el 5 de marzo de 2020, marcando lo que posiblemente sea un hito en el futuro de los submarinos convencionales.


Los Soryu también fueron presentados al concurso del futuro submarino australiano que ganó, no sin polémica, el Shortfin Barracuda francés. Uno de los factores que jugaron en contra de los Soryu fue su autonomía, ya que las necesidades australianas pueden diferir sustancialmente de las niponas. Los japoneses ofrecieron un diseño alargado para paliar este defecto pero parece que Autralia no quiso apostar por un diseño derivado.


Los Soryu están hidrodinámicamente basados en sus antecesores, los clase Oyashio, aunque son considerablemente mayores. Además, esta clase de submarinos cuenta con un moderno sistema de timones en «X» con control computarizado que, además de darles mejor maniobrabilidad, permite distinguirlos a simple vista de sus predecesores.

Sus medidas son las siguientes: 84 metros de eslora, 9,1 de manga, 2.947 toneladas de desplazamiento en superficie y 4.100 en inmersión.


Los submarinos japoneses son los más grandes de esta comparativa (infodefensa.com)

Tienen una dotación de 70 personas.


Los primeros diez Soryu están propulsados por el sistema Stirling de la sueca Kockums, el mismo de los Gotland, construido bajo licencia en Japón. Con una capacidad de generación de potencia de 300 kW, los Soryu llevan años siendo de los submarinos convencionales con mayor autonomía sumergida del mundo. Pero los japoneses no se han contentado con eso y han desarrollado baterías de ion-litio, en el mismo sentido que, veíamos, están haciendo los surcoreanos. La diferencia radica en que los japoneses deben de confiar plenamente en el nuevo método, ya que han eliminado todo el sistema AIP y han aprovechado ese espacio para instalar más baterías. Es decir, que tienen unas baterías con —se estima— el doble de capacidad, pero en una cantidad muy superior. Esto hace que los dos últimos de la clase, posiblemente, tengan una autonomía incluso superior a la de los Soryu originales. Y eso solo con el primer diseño. Quién sabe hasta dónde llegará esta tecnología. Además, tenemos que recordar que con este sistema desaparecen algunas de las limitaciones del AIP, como la cota (para los Stirling) y la velocidad punta que los submarinos AIP solo pueden desarrollar tirando de sus limitadas baterías. La velocidad máxima de los Soryu son 12 nudos en superficie y 20 en inmersión que, como venimos viendo, es la moda en esta clase de submarinos.


Los submarinos japoneses tienen seis tubos lanzatorpedos de 533 mm y portan los tipo 89 de fabricación propia. Filoguiados activo/pasivos, tienen un alcance de 27 millas a 40 nudos, con una velocidad terminal de 55.



Además, los Soryu son capaces de lanzar misiles Harpoon desde tubo. Este misil subsónico antibuque de la antigua McDonnell Douglas tiene un alcance de 70 millas y una cabeza explosiva de más de 200 kilos.


Su sistema de combate funciona alrededor del conjunto de sonares Oki ZQQ-7, que incluye sonar de proa, sonares laterales y sonar remolcado.

8. Lada

Y hemos llegado a nuestro representante de la Rodina que, como no podía ser de otra manera, será al menos tan polémico como su contraparte china.


La marina rusa sufrió, como es lógico, un enorme batacazo tras la desmembración de la URSS. En Occidente nos quejamos de las consecuencias para las fuerzas militares de los «dividendos de la paz» pero nadie más que Rusia se vio afectado por la caída del Muro.



Como ya hemos dicho antes, Rusia mantiene una flota submarina mixta, con submarinos tanto de propulsión nuclear como convencional. Sus submarinos estratégicos, los SSBN, son todos nucleares. Rusia mantiene operativos modelos soviéticos como los Delta IV que está sustituyendo por los más modernos Borei. Pero también cuenta entre sus muelles con un amplio catálogo de submarinos de ataque de propulsión nuclear (SSN) y algunos «misileros» (SSGN). Y, por último, submarinos convencionales SSK.



Rusia, como heredera principal de la Unión Soviética, es uno de los grandes exportadores de submarinos del mundo. Tiene la relativa ventaja de que los países de su órbita o, más bien, los que no son de la órbita de Occidente, suelen mirar hacia ella cuando buscan adquirir material militar. Sin duda su submarino más exportado es el Kilo, en sus distintas versiones. Los propios rusos mantienen una amplia flota de estos conocidos submarinos y los que vamos a ver, se supone, están llamados a relevarlos.

De especial importancia para España son los modernos Kilo que ha adquirido Argelia y que van armados con misiles de ataque a tierra.


En el caso ruso se hace más difícil creer que estén teniendo problemas con la propulsión nuclear, ya que cuenta con un importante número de estos barcos en servicio y experiencia de décadas en construirlos y operarlos. Por tanto, hay cuatro posibles razones por las que Rusia mantiene una flota de submarinos convencionales:


  1. Por precio, siendo más baratos y permitiéndole mantener una flota más amplia.

  2. Por capacidades, suponiendo que los SSK rusos estén mejor preparados para ciertas tareas, como operaciones en el litoral, que los SSN.

  3. Por detectabilidad. Según algunas fuentes, es posible medir desde un satélite el calor que irradia un submarino y que llega a la superficie mediante lo que se conoce como un heat plume o pluma de calor. Esto es especialmente importante para submarinos nucleares, que no pueden simplemente apagar el reactor (y, aunque lo hagas, seguirás emitiendo calor durante mucho tiempo). Así que, quizás, los rusos estén buscando evitar ser detectados por medios infrarrojos en las frías aguas en las que operan. Por eso la flota del Báltico sería principalmente diésel-eléctrica.

  4. Relacionado también con el Báltico, es un teatro en el que los submarinos nucleares se verían muy constreñidos, tanto por la costa como por la profundidad, con lo que su empleo podría considerarse un «desperdicio».


Como hemos dicho antes, esto se desvía de la tendencia en Occidente, donde las grandes potencias han decidido apostar plenamente por la propulsión nuclear, a pesar de mantener la capacidad de construir submarinos convencionales. Aunque ya se han publicado artículos defendiendo que EE.UU. debería valorar adquirir submarinos con AIP…


Por último, de Rusia cabe destacar que cuenta con una muy importante flota de submarinos «especiales»: experimentación, operaciones árticas, operaciones especiales, trabajos a gran profundidad. Para saber más sobre el asunto, no os perdáis este artículo de la revista Ejércitos.


El Lada tardó trece años en entregarse (reddit.com)

Vamos a meternos ya con el Lada. El proyecto ha sido famoso desde sus inicios, y no por buenas razones. El primer barco de la clase, el Sankt Peterburg fue entregado en 2010 ¡trece años después de comenzar la construcción! Y eso no es lo peor. La marina rusa no estuvo satisfecha con el sumergible y ordenó modificarlo extensivamente, retrasando aun más el resto de la serie. Periódicos rusos anunciaron que la planta del submarino solo era capaz de producir la mitad de la energía necesaria, mientras que el almirante Vysotsky afirmó que estaban al nivel de los submarinos de la Segunda Guerra Mundial. El Kronstadt, el segundo, hizo las pruebas de mar en 2019, tras amplias modificaciones.


La pega principal que se han encontrado los ingenieros rusos parece ser la propulsión AIP de la que tanto estamos hablando. El Sankt Peterburg, aparte de que se ha quedado como barco experimental y de pruebas, tiene propulsión convencional. El Kronstadt, aunque se supone que entrará en servicio normal con la marina rusa, también. Los propios rusos han anunciado que el tercero de la serie, el Velikiye Luki, cuya entrega está prevista para 2021, estará propulsado por AIP. Cómo de fiable es esa afirmación lo dejamos a juicio del lector. Según algunas fuentes, se pretende que el sistema AIP de los Lada les de hasta 45 días de autonomía, lo que lo pondría muy por delante de sus competidores. Habrá que verlo.


Las características —anunciadas— de los Lada son impresionantes (military-today.com)

Aunque Rusia parece apostar por este proyecto y se habla de ampliar la serie con un cuarto y un quinto, quizás no las tengan todas consigo: siguen desarrollando versiones modificadas de los Kilo. Y es que, entre estos dos submarinos, más allá del AIP, las diferencias parecen poco significativas. Los Lada son monocasco, reduciendo el desplazamiento en un 25%, pero no parece que esto aporte ventajas reseñables en sí mismo. Probablemente uno de los problemas del proyecto sea la financiación, ya que Rusia está invirtiendo mucho en sus SSBN Borei y sus SSN Yasen. A pesar de todo, he decidido incluirlo en esta lista porque me parece un proyecto muy interesante, para ofrecer una comparativa con otros diseños y porque, si consiguen sacarlo adelante, promete ser un submarino muy capaz.


Los rusos han ofrecido una variante de exportación denominada Amur, en distintos tonelajes, que, por ahora, no ha sido adquirida por nadie. Normal, teniendo en cuenta que el proyecto madre aún no ha dado muestras de ser fiable. Los chinos, que eran uno de los potenciales compradores, parecen haberles ganado la partida a los rusos desarrollando un sistema AIP antes, lo que posiblemente haya hecho que pierdan interés en los Amur.


Los rusos han querido exportar los Lada, sin éxito (suryamalam.blogspot.com)

Y, para liarlo todo un poco más, en 2014 se anunció que se iba a desarrollar un submarino convencional de quinta generación (el Lada es de cuarta) con una unidad de propulsión «modular», es decir, que se podría sustituir a posteriori. Esto podría indicar que todavía no hay avances en el AIP y que este futuro submarino, el Kalina, sería de propulsión diésel eléctrica clásica hasta que se desarrollase un AIP fiable que se le podría instalar a posteriori. No está claro qué ha pasado con este proyecto.


Con todas estas vicisitudes es muy complicado saber el precio que podría tener uno de estos submarinos. Desde luego el precio de las unidades construidas, incluyendo I+D, debe de ser altísimo. El coste unitario sin el desarrollo e investigación se cree que podría rondar los 350 millones de dólares.


Detalladas ya las controversias que rodean a los Lada, vamos con las características de los submarinos.


Los Lada tienen una eslora de 67 metros y una manga de 7, desplazando 1.800 toneladas en superficie y 2.700 en inmersión. La diferencia entre ambos desplazamientos en mucho mayor que en otros submarinos que hemos visto, lo que significa, como se puede ver en las fotos, que los Lada navegan en superficie con una mayor parte de su casco fuera del agua.


Se les supone una velocidad en superficie de 10 nudos y de 17 en inmersión aunque, como ya hemos visto, estos datos son controvertidos y pueden variar con la instalación del AIP. Sus timones son en cruz, al igual que los chinos y a diferencia de otros submarinos que hemos visto, cuyos constructores han logrado dominar el control de timones en «X».



Los Lada tienen seis tubos lanzatorpedos de 533 mm. Rusia cuenta con una amplia gama de torpedos pesados. En este calibre destaca la familia 53, que incluye los SAET-50 y SET65 de los que vimos que están desarrollados los chinos. Los más modernos son los UGST Fizik que, en su versión 2, podrían tener alcances superiores a las 30 millas a 60 nudos (probablemente solo en la fase terminal).


Desde los mismos tubos lanzatorpedos los Lada también podrían disparar misiles SS-N-27 (subsónico antibuque de 120 millas de alcance con fase terminal a Mach 3) y SS-N-30 (subsónico de ataque a tierra hasta 148 millas).


Y hasta aquí nuestro contendiente ruso.


9. Dolphin-II

Y llegamos al último submarino de nuestra lista. Que es, nada menos, que el tercero diseñado en Alemania (y construido, en este caso). Como gran parte de la tecnología militar israelí, los submarinos de la clase Dolphin tienen una historia curiosa.


En un principio, los submarinos israelíes debían de ser construidos en EE.UU. pero la Primera Guerra del Golfo paralizó los fondos que Israel les pensaba dedicar. Curiosamente, después de la guerra Israel consiguió que Alemania pagara de su bolsillo dos submarinos (y la mitad de un tercero) que construiría en sus astilleros de Kiel. ¡Completamente gratis! Se trató de una compensación porque los laxos controles germanos sobre la exportación de armas dotaron a Irak con capacidad de atacar suelo israelí con misiles e, incluso, el régimen de Sadam desarrolló armas químicas con productos alemanes.



Pero la primera serie de Dolphin no son los barcos de los que os voy a hablar. En 2006 la marina de Israel firmó un contrato con ThyssenKrupp para adquirir dos nuevos submarinos, y posteriormente se firmaría un tercero. Estos barcos costaron unos 500 millones de dólares, aunque según otras fuentes estarían más cerca de los 700 millones. Eso sí, Alemania volvió a correr con unos 160 millones de gasto. Los barcos son bastantes parecidos a los primeros de la clase, con un añadido de unos once metros dedicado, principalmente, a albergar la propulsión AIP. El Tannin, el primero de la clase, se botó en 2012 y se entregó ese mismo año. El tercero, el Dragon, debe entregarse este año.


Los Dolphin-II están construidos en (y pagados en parte por) Alemania

Hace poco más de un año se anunció el acuerdo para la construcción de tres submarinos tipo Dolphin-III, llamados a sustituir a los tres primeros delfines.


Como es lógico estando diseñados por la misma empresa, los Dolphin-II son bastante similares a la familia 209-212, aunque con diferencias sustanciales que iremos viendo.


Para empezar, los Dolphin son más grandes que los submarinos alemanes y sus versiones de exportación. Luego quizás entenderemos porqué. El Tannin y sus dos hermanos tienen casi 70 metros de eslora y 7 de manga, desplazando 2.000 toneladas en superficie y 2.400 en inmersión. Los submarinos israelíes cuentan con los timones en «X» que ya hemos vistos en otros productos de los astilleros germanos.


Los submarinos israelíes son más grandes que las versiones originales alemanas (nti.org)

La dotación de estos barcos es de 35 personas, aunque con hueco para albergar a otras diez, que generalmente serán de operaciones especiales. De hecho, llevan instaladas unas cámaras para lanzar a los buceadores que ahora veremos.


Los Dolphin-II cuentan con la propulsión AIP habitual en los submarinos diseñados en Alemania: pilas de combustible. La potencia otorgada es de 240 kW, lo que se supone que les permite operar unos 18 días en inmersión. Su velocidad máxima es la que hemos visto en todos estos submarinos: unos 11 nudos en superficie y 20 en inmersión.


El sistema de combate que gobierna estas sofisticadas armas es el ISUS-90 de Atlas que también hemos visto en otros submarinos alemanes. Pero probablemente tenga alguna modificación o adición para controlar alguna de las cosillas que vamos a ver a continuación.


Los Dolphin-II tienen nada menos que diez tubos lanzatorpedos

Los Dolphin-II cuentan con nada menos que diez tubos lanzatorpedos. Seis de ellos son los habituales tubos de 21 pulgadas (533 mm) desde los que pueden lanzar los torpedos alemanes DM2A4 con un alcance de 30 Nm y velocidad de hasta 50 nudos. Son, como es habitual, activo-pasivos filoguiados aunque, como hemos visto antes, tienen la particularidad de que el cable es de fibra óptica. Desde estos tubos también pueden lanzar los misiles antibuque Harpoon, con un alcance de 70 millas náuticas a 0,9 Mach. También se sospecha que pueden lanzar los misiles antiaéreos Triten. Estos pequeños misiles filoguiados podrían alcanzar blancos hasta a 9 millas. Aunque ya he reflejado mi opinión sobre estos sistemas, no deja de ser una capacidad a tener en cuenta.


¿Y los otros cuatro tubos?


Pues los otros cuatro tienen un diámetro de 650 mm.


Y… ¿para qué tan grandes?


Se cree que desde estos tubos se podrían lanzar vehículos para operadores especiales, a los propios buceadores o… misiles de crucero. El secreto a voces es que Israel puede lanzar desde sus submarinos el misil Popeye Turbo, una evolución del Popeye que, de acuerdo a una prueba que se realizó en el Índico en el año 2000, tendría un alcance de al menos 932 millas. Los Popeye pueden armarse con una cabeza convencional o una nuclear de hasta 200 kilotones.



Para saber más sobre la política nuclear de Israel os recomiendo este artículo de Guillermo Pulido para la revista Ejércitos pero, resumiendo mucho un tema complejísimo, digamos que tener un submarino en la mar con capacidad nuclear «asegura» que, si recibes un ataque, puedas contestar. Esto, en teoría, disuadirá al enemigo de atacarte y es la razón por la que todas las potencias nucleares han desarrollado submarinos con esta capacidad.


Por cierto, sobre vehículos submarinos para llevar a buceadores (SDV), os recomiendo este libro de mi colega Esteban Pérez Bolívar. ¡Vienen de mucho más atrás de lo que nos pensamos!



Y hasta aquí la lista de los nueve mejores submarinos convencionales del mundo. Pero en el título ya dejé caer que había un bonus. Y seguro que la mayoría os imagináis qué es.


Aunque he mencionado algunos, no voy a hablar de los futuros submarinos convencionales que todavía no están entregados por varias razones. Primero, porque hay que establecer el límite en algún sitio y ese me parece el más razonable. Si no, acabaría hablando de proyectos que, por ahora, no son más que eso, proyectos. Segundo, porque la comparativa no sería justa. No es lo mismo un submarino entregado en 1999 que uno que se está construyendo ahora. Por eso los suecos están liados con el A26 para relevar al Gotland. Tercero, porque esto se alargaría demasiado.

Pero no me voy a resistir a hablar un poquito del S-80.


(+ 1) S-80

Como es sabido, el proyecto del futuro submarino de la Armada española lleva años de retraso. Inicialmente estaba previsto tener el primero de ellos operativo en 2013 (la orden de ejecución se firmó en 2004), con tiempo para relevar a nuestros vetustos Galerna, pero el proyecto ha sufrido varios traspiés que le han dado muy mala fama.



Las dos pegas principales han tenido que ver con los cálculos de desplazamiento y con la propulsión AIP.


Por un lado, unos errores en el cálculo del tonelaje (125 toneladas, dicen) supusieron un sobrepeso que afectaba negativamente al esencial control de pesos. La jocosa mentalidad española creó multitud de bromas respecto al submarino que se hundía… para no emerger. Casi con seguridad esto no sería así (no vamos a entrar en el porqué, pero se trata de una Física relativamente elemental), sino que ese sobrepeso lo que impedía era un correcto trimado del submarino y no le capacitaba para mantener o alcanzar las cotas deseadas de la forma óptima. Pero que nadie se engañe. Eso es muy serio.



Por otro lado, el desarrollo de la propulsión AIP todavía no ha sido completado. Partiendo de un sistema de pilas de combustible similar al de los barcos alemanes, España se decidió por un proyecto innovador que se alimenta mediante bioetanol. El problema inicial radicó en que el innovador sistema AIP ocupaba más volumen del que tenía concedido en el interior del submarino. El pasado mes de febrero se anunció la elección de Abengoa (en detrimento de Técnicas Reunidas) para desarrollar este sistema.


No se sabe con certeza si los dos problemas estaban relacionados. Es decir, cabe la posibilidad de que el mayor volumen o peso del sistema AIP supusiera esos errores en el cálculo del desplazamiento. Aunque en todas las fuentes que he encontrado se tratan como problemas independientes, podrían haber tenido algo que ver.


El S-80 ha tenido que ser rediseñado añadiendo nuevas secciones (elsnorkel.com)

Evidentemente estos dos problemas, que han requerido rediseñar parte del submarino (añadiendo diez metros), además del retraso, han supuesto un gasto añadido de unos 1.800 millones de euros, haciendo que el monto total del proyecto ascienda a 4.000 millones. Eso significa que cada barco nos costará 1.000 millones de euros. Aunque en este precio va incluido el desarrollo, en la comparativa con otros barcos que hemos visto, el S-80 palidece, acercándose más a un submarino nuclear. También ha sido necesario contar con el apoyo de la empresa estadounidense Electric Boat (General Dynamics).


Pero no solo eso, sino que el sistema AIP no estará listo para la entrega del primer submarino (con botadura prevista este año) ni para el segundo. El Isaac Peral y el Narciso Monturiol recibirán el sistema AIP en su primera gran carena, las obras periódicas de gran calado que se realizan en los submarinos para asegurar su operatividad. Así, el S-83 Cosme García está previsto que sea el primer submarino AIP español, seguido del S-84 Mateo García de los Reyes.


El Isaac Peral se entregará este año 2020 (defensa.com)

Aunque últimamente algunas fuentes hablan de dos semanas de autonomía bajo el agua, cuando lo previsto inicialmente eran tres, según la información oficial de Navantia, seguirán siendo tres. Así se puede ver en este vídeo que compartía Blog Naval:



En un tono más positivo, España es el mayor productor europeo de bioetanol, con una de sus mayores fábricas en Escombreras, Cartagena, sede de nuestra Flotilla de Submarinos. Además, el bioetanol es un combustible barato y fácil de conseguir en todo el mundo y con este sistema se puede operar en todas las cotas operativas del submarino y desde aguas tropicales a aguas sub-árticas. Y, muy importante, no necesitará mantenimientos de entidad entre grandes carenas, que están previstas cada seis años.


Las características de los S-80, sacadas de un trabajo de especialidad complementaria de oficiales de la Armada son las siguientes:


  • Eslora: 80,81 m.

  • Diámetro casco resistente: 7,30 m.

  • Manga máxima (timones de popa): 11,68 m.

  • Desplazamiento en inmersión: 2.960 toneladas.

  • Calado: 6,21 m.

  • Nº de tubos lanzadores: 6.

  • Capacidad armamento: 18 (con tubos cargados).

  • Cota periscópica: 15,7 m.

  • Cota máxima operativa: 350 m.

  • Velocidad máxima en superficie: 12 kts.

  • Velocidad máxima en inmersión: 19 kts.

  • Velocidad mínima para mantenimiento de cota: 2,5 kts.

  • Autonomía: 50 días.

  • Dotación: 32+8 pax.


Los submarinos S-80 irán armados con los torpedos alemanes DM2A4, que ya hemos visto en otros barcos de este artículo. Estos torpedos filoguiados activo-pasivos tienen un alcance de 27 millas náuticas y una velocidad máxima de 50 nudos. He leído en algún sitio —y no lo encuentro o pondría el enlace— que los torpedos españoles tendrán tres baterías (pueden llevar dos, tres o cuatro), con lo que ese alcance se vería limitado.


El S-80 también estará preparado para lanzar Harpoon, misil antibuque norteamericano habitual en marinas occidentales con un alcance de unas 70 millas a 0,9 Mach. Es importante reseñar el salto cualitativo que el SubHarpoon le daría a nuestra fuerza submarina. El empleo del barco podría cambiar drásticamente, no siendo necesario, según con qué objetivos, que se acercase a su blanco para batirlo. Las complicadas maniobras de penetración de defensas antisubmarinas son de los momentos más tensos para un submarinista y la capacidad de batir blancos más allá del horizonte ofrecería posibilidades muy interesantes.


Evidentemente, no habremos descubierto la rueda. Para lanzar un misil más allá del horizonte se necesitan unos datos (por aproximados que sean) del blanco, algo que difícilmente podría obtener un submarino. Pero sí podría hacerlo, por ejemplo, un avión de patrulla marítima o un helicóptero naval que, con la ventaja que les da la altura, podrían obtener esos datos desde fuera del alcance del enemigo y pasárselos al submarino mientras mantenemos nuestras unidades de superficie —mucho más conspicuas— en una segunda línea.


También hay que decir que la carga de misiles que podrán portar los Peral les limita a enfrentar blancos no muy protegidos, ya que cualquier escolta moderno puede enfrentarse con ciertas garantías a una salva de dos o tres misiles. Y puede que un solo misil no baste para dejar inoperativo a un barco, mucho menos hundirlo.


Los submarinos S-80 darán a la Armada capacidades que nunca antes ha tenido (abc.es)

Los submarinos españoles también podrán lanzar Tomahawk pero, al igual que pasó con las F-100, probablemente esto es una compra que no se llegará a concretar. Los motivos son que EE.UU. restringe su uso a la aprobación del Pentágono y esta falta de autonomía o flexibilidad no es aceptable.


En definitiva, los S-80 vienen tarde, pero vienen. Y nos van a hacer dar un salto cualitativo importante. Junto con las F-110 y sus grandes capacidades antisubmarinas, España volverá a jugar en Champions en este «deporte». Ahora solo nos falta darles un relevo digno a nuestros aviones de patrulla marítima y a nuestros helicópteros navales.


Por último, mencionar que Navantia se ha presentado al proyecto indio P-75(I). Como sabemos, Navantia ha estado muchos años trabajando allí como miembro del proyecto Scorpene y quizás esto le ayude a conseguir un contrato que, si bien no generaría trabajo en nuestros astilleros, sería una buenísima noticia en cuanto a prestigio y capacidad de diseño. Para este proyecto Navantia ofrece un submarino basado en el S-80, pero oferta su modularidad y su capacidad de operar con otras armas: Mk-48, Blackshark, Spearfish, TP2000 y Exocet. Además, Navantia asegura haber comenzado el desarrollo de baterías de litio, lo que le podría dar una ventaja muy importante.


Entonces… ¿cuál es el mejor?

Vamos a lo que nos gusta. La comparativa.


He excluido al S-80 porque, aunque no me he resistido a hacerle un hueco, no se merecerá entrar en este apartado hasta que no esté plenamente operativo. Junto con otros poderosos submarinos que se están construyendo o diseñando como el KSS-3 coreano, el Shortfin Barracuda francés para Australia, el 212 NFS italiano, el A26 sueco y otros muchos.


Pero antes de meternos en la comparativa, quiero hacer una apreciación final. Creo que ha quedado patente que cada submarino es fruto de un proyecto que, a su vez, es fruto de unas capacidades y unos requerimientos.


  • Así, los suecos construyeron un submarino pequeño, pensado para operar en sus aguas y con una tecnología puntera que luego han exportado exitosamente. No es un barco especialmente poderoso pero sí, hemos visto, muy silencioso y eficaz.

  • Los pakistaníes han cogido un submarino que casi podríamos decir que está obsoleto y que tiene el AIP menos eficiente de todos y le han dado la capacidad de lanzar misiles nucleares. Está claro cuál era la prioridad de los vecinos de la India. No sé si ves por dónde voy.

  • El Scorpene es fruto de uno de los mayores exportadores de submarinos del mundo, Francia. Han demostrado ser buenos barcos aunque, quizás, palidezcan ante los que están dotados de AIP.

  • El 212 es el producto que otro de los mayores exportadores del mundo se ha reservado para sí mismo… y para Italia. Orientados a mares cerrados y tecnológicamente avanzadísimos han dado una versión «light» que no tiene nada que envidiar a otros sumergibles. El NFS promete dar de que hablar.

  • Los Yuan son… chinos. Es difícil hacer una valoración cuando no te puedes fiar de la información disponible. Desde luego, sobre el papel, son submarinos muy capaces. Y parece que China seguirá apostando por los submarinos de ataque convencionales, así que no podemos quitarles el ojo de encima.

  • El 214 es, a pesar de ser una versión «light», es uno de los mejores submarinos convencionales del mundo. Habrá que ver cómo funciona la integración de la electrónica turca, sobre todo con todo lo que está dando que hablar Ankara últimamente.

  • Los Soryu son unos monstruos. Y las revolucionarias baterías de ion-litio no van a hacer más que mantener a Japón en la cabeza del pelotón. A pesar del contar con el paraguas estadounidense, los nipones saben que para protegerse de una China cada vez más segura de sí misma tienen que poner de su parte. Y doce de estos submarinos son un buen punto de partida.

  • Los Lada son, a todas luces y por ahora, un fracaso. Pero Rusia sigue teniendo una importante capacidad industrial militar y no podemos descartar que saque el proyecto adelante. Y, si ya se dice que los últimos Kilo son muy, pero que muy silenciosos, estos «Kilo con AIP» pueden darles a los rusos un submarino a tener en cuenta.

  • Finalmente, los Dolphin-II son, sin duda, fruto de la particular situación de Israel. Han decidido comprar los mejores submarinos… y adaptarlos a sus necesidades. De forma parecida a los pakistaníes, pero partiendo de un diseño más moderno y, me atrevería a decir, adaptándolos mejor.

Me meto por fin con la comparativa. Para hacerlo me voy a apoyar en la infografía que he creado y que puedes ver al final.


La clase de submarino que más unidades tiene en servicio actualmente es el Yuan —aunque es cierto que de series distintas—, seguido por el 214 y el Soryu. Pero el 214 tiene sus unidades distribuidas en tres países distintos, con lo que los países con más unidades de «los mejores submarinos convencionales del mundo» serían China y Japón.

Al otro lado de la balanza tenemos al Dolphin-II, cuya tercera unidad se espera para este año, y al Gotland y al Khalid, con tres unidades cada uno. Los Scorpene en Chile y Malasia son solo dos pero, unidos a los indios (y los que vienen) suman más barcos.


En cuanto al diseño, es curioso que el único país que no ha construido, al menos, alguno de sus submarinos es Israel. Y tiene sentido si pensamos que han decidido comprar un submarino muy capaz, modificado para ellos y… subvencionado por otros. Los cuatro submarinos de esta lista que no han sido diseñados por sus operadores lo han sido por alemanes o franceses.


Respecto al precio, si no contamos los dudosos 100 millones de los Gotland, destaca, para mi gusto, el 214. Un submarino muy capaz por menos de 400 millones de dólares. Creo que el Lada es mucho más caro que lo que indica la tabla, si valoramos el esfuerzo en I+D. En la parte alta de la tabla destaca el Dolphin —más caro que el 212 que Alemania construye para sí misma—, lo que nos da una idea de su sofisticación y sus modificaciones. Los japoneses tampoco son baratos, aunque ya hemos visto que son unos barcos muy capaces. Me llama la atención el elevado precio de los Scorpene cuando son, junto con el Lada, los únicos que todavía no tienen AIP.


En eslora destaca por arriba el Soryu. Su longitud va a permitir a los dos últimos de la serie contar con un número muy elevado de baterías —de ion-litio—, pudiendo descartar el AIP pero manteniendo una gran autonomía. Por debajo destaca el «gordito» 212 y el pequeño Gotland.


En desplazamiento sobresalen dos de los asiáticos: el japonés y el chino. El «pezqueñín» es el Gotland. Es curiosa la diferencia del Dolphin-II con el 212 y el 214. Quizás sea una buena forma de apreciar cómo son capaces de lanzar un misil con 900 millas de alcance.


Las dotaciones rondan las 30-35 personas, excepto en los vetustos Khalid y los enormes Soryu.


El tipo de AIP está bastante repartido. Los tres diseños alemanes utilizan pila de combustible y el sueco, el japonés y el chino usan el motor Stirling. El Khalid es el único que utiliza el poco eficiente MESMA. Por su parte, rusos e indios siguen persiguiendo sus propios sistemas.


En la capacidad de estos AIP destacan el Soryu y el 212 (con sistemas distintos, lo que recalca la validez de ambos). Parece que los otros diseños alemanes están «capados», aunque es posible que sus operadores no hayan considerado necesario tener más capacidad. Podemos suponer que su autonomía rondará las dos semanas. El Gotland, el primer AIP, es el que menos capacidad tiene, aunque su reducido desplazamiento posiblemente le de una autonomía casi igual que la de sus competidores. La cifra del Yuan es desconocida, al igual que la posibilidad de que los últimos modelos también lleven baterías de ion-litio.


Respecto a los misiles de ataque a tierra, el Popeye Turbo israelí se sube a lo más alto del podio por goleada. Además, es, junto con el Khalid, el único con capacidad nuclear. El Scorpene indio y el Lada son los otros dos con capacidad de ataque a tierra.


El Gotland y el 212 son los dos únicos que no tienen misiles antibuque. Es curioso que el avanzadísimo submarino alemán no tenga esta capacidad, pero este hecho puede estar derivado de la poca aplicación práctica en su teatro de operaciones. Los italianos pretenden incorporar la capacidad en el NFS. El resto están repartidos entre Exocet y Harpoon, excepto el Yuan y el Lada, que se lleva la palma en alcance con su SS-N-27.


Lo habitual, como hemos ido viendo, son seis tubos lanzatorpedos. Se salen de la norma por debajo los Khalid y los Scorpene con cuatro. Por arriba, los ocho del 214 y los ¡diez! (y cuatro de ellos XXL) del Dolphin-II. Hay que recordar que dos de los seis de los Gotland son de menor calibre.


Los alcances de torpedos son muy parecidos, todos cercanos a las 30 millas, excepto el chino.



Y hasta aquí nuestro estudio sobre los mejores submarinos convencionales del mundo. Espero que te haya gustado. Si es así, ayúdame a hacerlo llegar a más gente compartiéndolo. Tanto el enlace como esta última imagen con la comparativa (o cualquiera de las otras).


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Fuentes:

  • armada.defensa.gob.es

  • Covert Shores - hisutton.com

  • defensenews.com

  • elsnorkel.com

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  • forbes.com

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  • foxtrotalpha.jalopnik.com

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  • infodefensa.com

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