• Fede Supervielle

Breve estudio de los barcos hospital españoles (y su utilidad en la crisis del coronavirus)

Actualizado: may 24

El coronavirus está llevando a la sociedad a límites insospechados y mucha gente está descubriendo cosas que no conocía, como lo que pueden aportar las Fuerzas Armadas en muchos aspectos. Nuestra Armada no tiene barcos hospital (aunque vamos a ver que algo de capacidad sí tienen), pero el Instituto Social de la Marina, es decir, nuestra Marina Mercante, sí que opera dos barcos de este tipo. Como en la situación en la que nos encontramos toda ayuda es poca, vamos a intentar resolver las siguientes preguntas:


  1. ¿Qué barcos hospital tiene España?

  2. ¿Qué capacidades tienen?

  3. ¿Qué servicios pueden dar?

  4. ¿Qué régimen jurídico tienen?

  5. ¿Y la Armada? ¿Puede aportar?

  6. En resumen: ¿valen para algo los barcos hospital en esta situación?


Introducción

El Instituto Social de la Marina (ISM) cuenta con dos buques hospital y de apoyo logístico, el Esperanza del Mar y el Juan de la Cosa. Su misión es prestar asistencia sanitaria en las zonas con gran presencia de flota española (de pesca o de otro tipo). Pueden ofrecer apoyo por radio, visitar el barco del herido/enfermo o, llegado el caso, trasladarlo a bordo para su cuidado. Si es necesario, están capacitados para evacuar a las bajas a tierra. Lógicamente, para eso es fundamental contar con un helipuerto.


Buque hospital Esperanza del Mar

Para estas tareas, y para otras que pueden realizar como servicios de buceo, desenganche de redes —algo muy habitual en las flotas pesqueras— o reparaciones, trabajan de la mano con Salvamento Marítimo.


Tanto el Esperanza del Mar como el Juan de la Cosa fueron diseñados específicamente como barcos sanitarios. Pequeños detalles que pueden parecer nimios hacen que estén mucho mejor preparados que otros barcos para llevar a cabo estas tareas. Por ejemplo, aunque parezca una tontería, que la cubierta del hospital esté al mismo nivel que el helipuerto, facilita la recepción y evacuación de bajas.


Buque hospital Juan de la Cosa

Construidos en España, están preparados para navegar por todo el mundo, en cualquier condición meteorológica.


El Juan de la Cosa lo construyó Izar por diecisiete millones de euros, entregándolo en 2006. Tiene una tripulación de 28 personas y un equipo sanitario de dos médicos, un enfermero y un mozo sanitario. Tiene una eslora de 75 metros, con 14 de manga y unos 4 de calado para un desplazamiento de 2.600 toneladas. Para hacernos una idea, se encuentra a mitad de camino entre un Serviola y un BAM de la Armada en cuanto a tamaño se refiere. Es capaz de dar 16 nudos y tiene una autonomía de 6.000 millas que, para hacernos una idea, casi le daría para ir y volver de Cádiz a Nueva York.


El Esperanza del Mar se entregó al ISM en 2001, construido también por Izar por unos 21 millones de euros. Tiene una eslora de 97 metros, con 18 de manga y casi 6 de calado para un desplazamiento de 5.000 toneladas. Esto quiere decir que ya es un barco más grande que los BAM. De hecho, desplaza más que las fragatas clase Santa María, aunque es más cortito. Da una velocidad de 17 nudos y tiene una autonomía de 7.000 millas, con lo que sí le daría para cruzar dos veces el Charco.


Por norma general, el Juan de la Cosa está acostumbrado a trabajar con la flota que faena en el Atlántico Norte mientras que el Esperanza del Mar atiende a los pesqueros que trabajan el banco sahariano.


Capacidades

Este apartado tiene una lista más o menos exhaustiva de los medios con los que cuenta el Juan de la Cosa. Se trata de equipo médico que excede —por mucho— mis conocimientos, pero lo dejo aquí por si algún entendido ha recaído en este artículo. La información está extraída de aquí.

  • Quirófano.

  • Laboratorio:

o Microscopio binocular con óptica completa. o Centrifuga microhematocrito. o Gradillas, densímetros, medidor de hematocrito, etc. o Equipo autoanalizador para bioquímica. o Un analizador de iones (Na K Ca). o Un analizador hematológico. o Un analizador de gases. o Un coagulómetro.

Estos dos estarían encantados en tamaño laboratorio
  • Sala de cuidados intensivos:

o Unidad de monitorización de constantes clínicas en críticos.

o Electrocardiógrafo de 6 canales.

o Desfibrilador con monitor.

o Neuroestimulador.

o Pulsioxímetro portátil.

o Comba de percusión por jeringa.

o Aspiradores de secreciones eléctrico-portátil.

  • Sala de curas:

o Una unidad de monitorización de constantes clínicas en críticos (temperatura, pulso, tensión arterial, pulsioximetría transcutánea).

o Un electrocardiógrafo portátil.

  • Sala de exploraciones radiográficas:

o Generador de rayos X de alta frecuencia y control a microprocesador. Potencia de 50 kW (150 kV-630 mA).

o Tubo de rayos X con una potencia de 27/75 kW y con focos de 0,6/1,2 mm.

o Consola telemando separada.

o Unidad lectora de radiología computerizada estándar/móvil de digitalización de imágenes radiológicas.

o Estación de diagnóstico con pantalla táctil.

o Imprime directamente de la placa desde la unidad lectora.

o Software de procesado para cambios de contraste.

o Ecógrafo digital.

o Transmisión de imágenes radiológicas de alta calidad a través del sistema de video conferencia.

  • Sala de aislamiento.

  • Sala de esterilización:

o Esterilizador autoclave por presión y vapor, con un generador de vapor propio de secado y con capacidad de eliminación del aire mediante una bomba de vacío, con un registrador gráfico de la temperatura, con un termostato de lectura digital, y con diversos accesorios de carga.

o Esterilizador de calor seco.

o Selladora térmica para envases estériles.


Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla

Aparte de todo lo anterior, quizás lo más importante sea la capacidad de telemedicina. Esto se consigue mediante un equipo de comunicación por satélite que permite transmitir desde datos del paciente a fonía o e-mail. Su enlace es con el Hospital Central de la Defensa, así que podemos ver que las Fuerzas Armadas también aportan su granito de arena en estos dos barcos.


El Esperanza del Mar tiene 17 camas de hospital y otras 30 pensadas, por ejemplo, para náufragos. El Juan de la Cosa, por su parte, tiene 10 camas en el hospital y otras 12 en otras zonas.


Además de su capacidad de operar con helicópteros que ya hemos mencionado, ambos barcos están preparados para operar con sus embarcaciones menores con seguridad y rapidez. Para que los médicos propios puedan acudir a otro barco a realizar una asistencia, es fundamental que puedan arriar las embarcaciones en casi cualquier condición de mar y con la celeridad suficiente. Los sistemas son parecidos a los que tanto usan los protagonistas de mis novelas, aunque en su caso sea para ir a coger piratas.


Servicios

Los servicios sanitarios que pueden prestar son los siguientes:

  • Consultas radio-médicas.

  • Consultas a través de videoconferencia.

  • Consultas ambulatorias a bordo del propio buque.

  • Desplazamientos del equipo sanitario a buques que solicitan ayuda u hospitalizaciones en la clínica de a bordo.

  • Intervenciones quirúrgicas menores.

  • Evacuaciones por helicóptero, otras embarcaciones o en el propio barco.


Los servicios de otro tipo, que pueden demostrarse tan fundamentales como los médicos, son estos:

  • Trabajos efectuados por buzos.

  • Asistencias mecánicas.

  • Asistencias eléctricas.

  • Asistencias electrónicas.

  • Remolques.

  • Suministro de agua.

  • Suministro de combustible en emergencia.

  • Colaboración con buques de la Armada en la zona.

  • Auxilio contra incendios a otros barcos mediante cañones de agua.


Esperanza del mar y Juan de la Cosa (foronaval.com)

Tenemos que pensar que los pesqueros españoles que hacen campañas de gran duración en aguas lejanas y, en cierto modo, peligrosas como el Gran Sol, pasan allí meses sin ningún apoyo, sin más medios que los que tienen a bordo y, con frecuencia, una avería les puede dejar en una situación muy peligrosa, totalmente a merced de los elementos.


A este respecto, cada barco está realizando unas 250 asistencias al año, de las que más de 30 suponen un riesgo vital para el herido o enfermo.


Régimen jurídico

Aunque no nos afecta en la situación actual, es interesante conocer que los barcos hospital están protegidos en caso de conflicto armado. En concreto, el artículo 22 del Convenio de Ginebra de 1949 dice que estos buques no podrán, en ningún caso, ser atacados ni apresados. De hecho, deben ser respetados y protegidos y, para adherirse a este derecho, sus características deben de hacerse públicas con antelación.


Por supuesto, los barcos hospital no pueden ser utilizados con finalidad militar ni estorbar los movimientos de los beligerantes. El convenio establece que deberán ir pintados de blanco con una cruz roja, como bien hacen el Esperanza del Mar y el Juan de la Cosa, aunque quizás se aprecie mejor en los barcos hospitales de Estados Unidos que @DCarrionF nos enseñaba en este hilo:


Como se puede ver, son bastante más grandes que los españoles (¡están basados en superpetroleros!), y son capaces de albergar a más de mil personas para trabajar en el hospital, además de a otros mil pacientes. Tienen nada menos que doce quirófanos.

Como curiosidad, su propulsión es por turbina de vapor, algo relativamente poco común en barcos mercantes, aunque abunda en los de guerra.


¿Y la Armada?

La Armada española no tiene buques hospital como tal pero, sin duda, los más preparados en este aspecto son sus barcos más grandes, entre los que se encuentran los anfibios y los petroleros. Estos barcos cuentan con las instalaciones necesarias para constituir un ROLE 2, el segundo nivel de los cuatro escalones en los que la OTAN divide la capacidad de apoyo sanitario. Para contar con esta capacidad es necesario que embarque personal médico específico (también de los Cuerpos Comunes de la Defensa) ya que los barcos de la Armada, en plantilla, solo cuentan con uno o más enfermeros.


Buques anfibios de la Armada española: Juan Carlos I, Galicia y Castilla

Un ROLE 2, además de las capacidades de primeros auxilios, medidas de salvamento inmediato y triaje asociadas al ROLE 1, realiza tratamiento dental de urgencia. Normalmente no cuenta con capacidad de realizar cirugías y post-operatorios, aunque en los barcos es habitual que sí puedan (hasta cierto límite). Para ello cuentan con la asistencia desde el Gómez Ulla por telemedicina. Esta capacidad, que también se tiene en otros barcos como las fragatas o los BAM (en mis novelas la médico de a bordo también tiene un papel importante), hace que su ROLE 1 pueda hacer, en casos de emergencia, ciertas cosas que otros ROLE 1 no pueden.


La capacidad del Juan Carlos I en concreto es tal que podría aumentarse hasta alcanzar la de ROLE 3, algo que se propuso durante su construcción. Mediante el embarque de contenedores, la sanidad naval francesa es capaz de transformar su ROLE 2 de los Mistral en un ROLE 3. Reino Unido cuenta con un ROLE 3 naval en el Argus. Los ROLE 3 ya deben de contar con recursos de diagnóstico especializado y capacidades quirúrgicas y médicas especializadas. Además, medicina preventiva, inspección alimentaria, odontología y equipos de manejo del estrés.


¿Qué pueden aportar estos barcos en la situación actual?

Como probablemente se desprenda de lo que hemos visto hasta ahora, las capacidades sanitarias embarcadas con las que cuenta España en estos momentos quizás no sean de gran ayuda para la situación que nos ha tocado vivir. Los buques hospital del ISM están pensados para asistir a flotas pesqueras en la mar y no tienen la capacidad necesaria para albergar a un gran número de gente.


Con los barcos de la Armada pasa algo parecido ya que, aunque algunas de sus instalaciones son muy avanzadas, no tienen capacidad para acoger a cientos de personas.


Sin embargo, los barcos siguen aportando ventajas significativas. No debemos olvidar que España tiene dos grandes archipiélagos y dos ciudades autónomas alejadas del territorio peninsular. En estas zonas, donde por ahora parece que el virus no se ha extendido tanto, un barco de estas características podría prestar un apoyo importante, si se le refuerza con el material necesario.


En EE.UU., por ejemplo, van a usar a sus buques hospital para atender a los pacientes «normales» para que en los hospitales en tierra puedan centrarse en los infectados por el coronavirus.



En este sentido, los barcos de la Armada, y en especial los anfibios, por su enorme capacidad de carga, podrían ser una buena opción para reforzarlos con el material necesario y dar apoyo a comunidades alejadas y no muy afectadas como pueden ser alguna de las islas más pequeñas, Ceuta o Melilla.


No hay que olvidar la flexibilidad que demostraron nuestros barcos en su participación en la operación Sophia, embarcando cientos de náufragos a la vez. Y en aquel caso se trataba de las fragatas clase Santa María, mucho más limitadas en espacio que los barcos que hemos mencionado.


Fragata Numancia en la Operación Sophia


En cualquier caso, esperemos que no haya que tomar medidas drásticas y que la situación mejore gracias a los sacrificios de todos.



¡Un saludo, dotación!


P.D.: si no quieres perderte más entradas de este tipo (y solo de este tipo, no te bombardearé con otras cosas), pincha aquí.


P.P.D.: te dejo aquí el vídeo basado en este artículo que ha preparado el crack de @Trufault para su canal de Youtube:



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