• Fede Supervielle

¿Fragatas o destructores?

Actualizado: may 24

¿Cómo vas de vocabulario naval?


El barco protagonista de la saga El Albatros se conoce como Buque de Acción Marítima (BAM), un término acuñado en España para denominar los patrulleros oceánicos diseñados por Navantia para la Armada española. Como ya hemos dicho, en una clasificación más purista, serían patrulleros oceánicos u OPV (Offshore Patrol Vessel). Pero los BAM mejoraron mucho sus prestaciones respecto a los OPV anteriores de la Armada. Quizás de aquí su particular denominación pues, aunque son, indiscutiblemente, patrulleros, tendemos a diferenciarlos nombrándolos como «BAM». Concebidos para conflictos de baja y media intensidad, son ideales para escenarios de lucha contra la piratería y otras de las nuevas —y no tan nuevas— amenazas que nos encontramos hoy en el entorno marítimo.



Para conflictos de alta intensidad (y, por supuesto, capacitados para participar en los de media o baja), la Armada cuenta con otros barcos. ¿Los conoces?

Fragata clase Álvaro de Bazán

Ciñéndonos a los puramente «combatientes», es decir, sin contar anfibios y petroleros, tenemos las ¿fragatas? clase F-100 o Álvaro de Bazán y las fragatas clase Santa María. Hace unos años, teníamos otra escuadrilla de escoltas, la 21ª, conformada por las corbetas clase Descubierta que fueron convertidas, precisamente, en patrulleros de altura.


Fragata clase Santa María

¿Por qué el interrogante en las F-100? Porque hay quien dice que deberían de ser considerados destructores. La línea que separa los dos términos es difusa y, quizás, podríamos considerar a las F-100 (6.000 toneladas) destructores, aunque la tendencia en nuestro entorno es a construir «fragatas» cada vez más grandes. Véanse las FREMM franco-italianas (también alrededor de 6.000 toneladas). Generalmente se tiene en cuenta el desplazamiento y, a efectos prácticos, parece que la línea está algo por encima de esas 6.000 toneladas, ya que los clase Daring británicos (7.500 toneladas) sí son denominados destructores. Y, por supuesto, los Arleigh Burke estadounidenses (abajo) con sus 9.000 toneladas. Claro que se tienen en cuenta otros conceptos navales (¿y no tan navales?) para clasificar los barcos.


Destructor clase Arleigh Burke

Para entender un poco más sobre la clasificación de los barcos de guerra y de dónde vienen sus nombres, os recomiendo el episodio 51 de Zafarrancho Podcast, que explica con todo lujo de detalles las diferencias entre los destructores, fragatas, balandras (o «sloops», que luego pasarían a ser incluidos en el conjunto de las fragatas) y corbetas en el año 49 en la Royal Navy. Cuando lo veáis no os asustéis. El título, «El gato, el barco y los comunistas» os puede llevar a pensar que os habéis equivocado. Para nada. Además de una curiosísima historia sobre esas tres cosas, podréis escuchar la explicación que os he mencionado. Como el propio Esteban Perez Bolívar advierte, no es lo mismo lo que los británicos llamaban fragata entonces a lo que entendemos hoy por fragata. Incluso, en la misma época, puede haber diferencias de un sitio a otro. Pero el podcast es muy ilustrativo sobre el origen de estos términos y la evolución de los barcos de guerra.


Y vosotros, ¿qué pensáis? F-100: ¿destructor o fragata?


¡Un saludo, dotación!



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© 2020 de Federico Supervielle Bergés

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